El hombre señalado por presuntamente infiltrarse en el esquema del candidato también figura en imágenes junto a funcionarios de seguridad de Medellín, desatando cuestionamientos y debate político en redes sociales.
La controversia alrededor de la campaña presidencial de Abelardo De La Espriella sigue escalando. Lo que inicialmente fue denunciado como un posible intento de infiltración dentro de su esquema de seguridad en Envigado, Antioquia, ahora tomó un nuevo giro luego de que comenzaran a circular fotografías del señalado hombre junto al alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, y miembros de la administración distrital.
El episodio ocurrió durante una actividad política del candidato en el Valle de Aburrá, donde su equipo de seguridad detectó a un sujeto que presuntamente se hacía pasar por escolta y que, según la denuncia, realizaba labores no autorizadas en el lugar.
De acuerdo con la versión entregada por la campaña, el hombre portaba un arma traumática y habría estado tomando fotografías, grabaciones y realizando posibles actividades de inteligencia durante el recorrido político.
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Aunque la Policía confirmó que no hubo capturas por estos hechos, el caso rápidamente comenzó a generar revuelo en redes sociales y sectores políticos.
El señalado fue identificado preliminarmente como Carlos Mauricio Zapata Moreno, quien aparece vinculado como propietario de la empresa Medellín Security Service, compañía que ofrece servicios de seguridad privada, transporte y turismo.
Sin embargo, la polémica aumentó aún más cuando empezaron a difundirse imágenes en las que el mismo hombre aparece junto al alcalde Federico Gutiérrez y al secretario de Seguridad de Medellín, Manuel Villa Mejía.
Las fotografías desataron una ola de comentarios y cuestionamientos sobre la cercanía del individuo con escenarios institucionales y políticos de la capital antioqueña, especialmente en medio de un contexto electoral cada vez más tenso.
Mientras la campaña de Abelardo De La Espriella insiste en que se trató de una situación irregular y potencialmente riesgosa para la seguridad del candidato, otros sectores comenzaron a preguntar cómo el hombre logró estar presente en distintos eventos públicos y aparecer junto a figuras políticas reconocidas.
El episodio también abrió un fuerte debate sobre los controles de seguridad en actos políticos, la presencia de particulares en esquemas de protección y el uso político que podría darse al caso durante la campaña presidencial.


