Keila Fernández Ortiz y su hija Luciana Fernández, oriundas de Conejo, Fonseca, serían las dos víctimas encontradas sin vida dentro de un vehículo que fue detenido en un puesto de control en Chipaque, Cundinamarca.
El caso tomó un giro aún más doloroso con la identificación preliminar de las víctimas. Keila era una mujer adulta y Luciana, una menor de edad. El hombre que conducía el vehículo, de 44 años, sería esposo de Keila y padrastro de la niña, de acuerdo con la información conocida hasta ahora.
Las autoridades creen que las dos habrían muerto en Bogotá y que sus cuerpos fueron trasladados posteriormente en el mismo automóvil. El recorrido habría durado cerca de tres días y pasado por diferentes carreteras antes de terminar en la vía Bogotá–Villavicencio.
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El conductor fue detenido luego de que uniformados inspeccionaran el vehículo y encontraran los cuerpos. Ahora los investigadores buscan establecer qué ocurrió con Keila y Luciana, cuál fue la causa de sus muertes y qué hizo el hombre durante el recorrido.
Mientras avanza la investigación y se esperan los resultados de Medicina Legal, la noticia ya golpea a Conejo y Fonseca, de donde eran oriundas madre e hija. Por ahora, la Fiscalía deberá reconstruir lo ocurrido y determinar la responsabilidad del hombre que viajaba con los cuerpos de quien sería su esposa y de su propia hijastra.


