La variante Andes es, hasta ahora, la única capaz de contagiarse entre personas, aunque expertos aclaran que su propagación es limitada.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y autoridades sanitarias internacionales han confirmado que existe una cepa del hantavirus con capacidad de transmisión entre humanos, conocida como la variante Andes, la cual ha sido identificada en recientes investigaciones y brotes monitoreados en diferentes regiones.
De acuerdo con la OMS, esta cepa es la única dentro del grupo de hantavirus con evidencia comprobada de contagio de persona a persona, un comportamiento que la diferencia del resto de variantes, cuya transmisión ocurre principalmente por contacto con roedores infectados, a través de su orina, heces o saliva.
Aunque esta característica ha generado preocupación, los expertos enfatizan que no se trata de un virus de fácil propagación entre humanos. La transmisión, según reportes científicos, se presenta en contextos muy específicos, como el contacto estrecho y prolongado con personas infectadas, especialmente en entornos familiares o de convivencia cercana.
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Un riesgo bajo para la población general
Especialistas en salud pública coinciden en que, pese a esta capacidad de contagio, el hantavirus no representa un riesgo de propagación masiva como otros virus respiratorios.
La OMS ha señalado que los casos de transmisión interpersonal son raros y limitados, por lo que el riesgo para la población general continúa siendo bajo.
Históricamente, los casos de contagio entre humanos fueron documentados por primera vez en Argentina en la década de los 90, específicamente en la región de la Patagonia, donde se registraron cadenas de transmisión asociadas a la variante Andes.
Cómo se transmite realmente el hantavirus
La principal vía de contagio sigue siendo la exposición a ambientes contaminados por roedores portadores del virus. Actividades como limpiar espacios cerrados sin ventilación, manipular objetos contaminados o inhalar partículas en el aire son los factores de mayor riesgo.
Los síntomas pueden incluir fiebre, dolores musculares, dificultad respiratoria y, en casos graves, complicaciones pulmonares severas, lo que hace fundamental la detección temprana y la atención médica oportuna.


