Más de 39 toneladas de asistencia humanitaria siguen sin llegar a su destino, mientras crece la preocupación por las condiciones de las comunidades indígenas afectadas.
La situación de las comunidades arhuacas en la Sierra Nevada de Santa Marta vuelve a generar alarma. Desde el cabildo indígena del Magdalena y La Guajira, su representante, Luis Enrique Salcedo Zalabata, elevó una petición urgente al Gobierno nacional para que se acelere el envío de ayuda humanitaria que aún no ha podido ser entregada.
De acuerdo con el pronunciamiento, son cerca de 39,6 toneladas de suministros las que permanecen represadas, pese a estar destinadas a familias que desde el pasado 6 de marzo se encuentran en confinamiento. La solicitud involucra directamente a entidades del orden nacional, incluida la administración del presidente Gustavo Petro, así como varias instituciones encargadas de atender este tipo de emergencias.
Uno de los principales obstáculos ha sido el lugar donde reposan actualmente los kits. La ayuda, proporcionada por la Unidad para las Víctimas, está almacenada en Aracataca, sin que hasta ahora se concrete su traslado hacia los territorios de Serankwa y Dwanawimaku, donde es requerida con urgencia.
El confinamiento que enfrentan estas comunidades ha dificultado el acceso a alimentos, servicios básicos y acompañamiento estatal, profundizando las condiciones de vulnerabilidad en la zona. Según el cabildo, la falta de respuesta oportuna agrava el panorama humanitario.
Frente a este escenario, la autoridad indígena insistió en que la solución más viable es implementar un puente aéreo que permita superar las dificultades geográficas de la región y garantizar que la asistencia llegue sin más demoras a quienes la necesitan


