El aumento del petróleo y el retiro de subsidios dispararon el precio del combustible, que ya supera los $16 mil por galón en varias ciudades.
El impacto de la tensión en Medio Oriente ya comenzó a sentirse con fuerza en Colombia, especialmente en uno de los gastos que más golpea a conductores y transportadores: la gasolina.
En los últimos cuatro años, el precio promedio del combustible en las principales ciudades del país aumentó cerca del 42%, pasando de $9.214 por galón en 2022 a más de $15.800 en la actualidad.
El incremento ha sido progresivo, pero el golpe más fuerte se sintió durante 2023, cuando el precio subió más de $4.000 en menos de un año, impulsado principalmente por el desmonte de subsidios y el comportamiento internacional del petróleo.
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Expertos señalan que el conflicto geopolítico y el alza en el valor del crudo siguen presionando el mercado, mientras el Gobierno insiste en que mantener subsidios amplios sería insostenible para las finanzas públicas.
Actualmente, ciudades como Villavicencio, Cali y Bogotá registran algunos de los precios más altos del país, superando los $16.000 por galón.
Además del valor internacional del petróleo, también han influido factores como la tasa de cambio, impuestos, costos de transporte y ajustes derivados de la inflación.
El más reciente aumento de $400 fue confirmado por el ministro de Hacienda, Germán Ávila, quien aseguró que subsidiar la gasolina en medio del contexto actual “no es sostenible ni conveniente”.


