Un nuevo ataque con drones en Nariño deja un duro golpe para el Ejército y refleja cómo el conflicto sigue cambiando en el país.
La situación de orden público en el suroccidente colombiano volvió a complicarse este lunes, luego de que soldados del Ejército fueran atacados con drones cargados de explosivos en una zona rural de Ipiales. El hecho ocurrió en medio de combates con un grupo armado ilegal y terminó con la vida de tres militares.

Los uniformados pertenecían al Grupo de Caballería Mediano N.° 3 y estaban en operaciones contra los llamados Comandos de Frontera, una estructura vinculada a la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano. Según las autoridades, los soldados no alcanzaron a reaccionar cuando fueron sorprendidos por estos artefactos aéreos.
Te puede interesar: Menor que asesinó a Miguel Uribe Turbay fue reconocido como víctima pese a ser autor del crimen
Las víctimas fueron identificadas como Andrés Esteban Álvarez Sierra, Darwin Arnoldo Gómez Gutiérrez y Brayan Steven Galindo Amado, quienes estaban cumpliendo con su labor en el momento del ataque. Además, otros dos soldados resultaron heridos por la explosión y tuvieron que ser trasladados de urgencia a un hospital en Pasto, donde siguen siendo atendidos.
Desde el Ejército rechazaron este tipo de acciones, asegurando que el uso de drones para lanzar explosivos va en contra de las normas del Derecho Internacional Humanitario. También advirtieron que este tipo de ataques no solo afectan a la Fuerza Pública, sino que pueden poner en peligro a civiles que se encuentren cerca.
Este caso también prendió las alarmas en el Ministerio de Defensa, ya que evidencia cómo los grupos armados están usando nuevas tecnologías para enfrentar a las tropas. Mientras tanto, las operaciones militares en la zona continúan, con el objetivo de dar con los responsables de este ataque.


