Cinco fábricas clandestinas fueron cerradas mientras médicos advierten riesgos que pueden comprometer la vida humana
Durante años, miles de samarios consumieron agua sin saber realmente qué contenía. Hoy, los recientes cierres de fábricas clandestinas dedicadas a la venta ilegal de agua destaparon una problemática sanitaria que, según expertos, podría estar relacionada con enfermedades como salmonella, fiebre tifoidea, infecciones intestinales y contaminación por bacterias fecales.
La situación tomó fuerza luego de que la actual administración distrital, a través del Departamento Administrativo Distrital de Sostenibilidad Ambiental, detectara y clausurara cinco establecimientos ilegales que comercializaban agua sin garantías sanitarias ni procesos adecuados de potabilización.
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Los operativos marcaron una diferencia frente a años anteriores, debido a que por primera vez se evidencian controles constantes sobre negocios clandestinos que operaban en medio de la crisis histórica del agua en Santa Marta.
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Las cifras ya venían encendiendo las alarmas
Los registros del Instituto Nacional de Salud muestran que Santa Marta figuró en 2021 entre las cinco entidades territoriales del país con mayor número de brotes de Enfermedades Transmitidas por Alimentos (ETA), representando el 7,9 % de las alertas nacionales.

El problema no solo apuntaba a alimentos contaminados. También aparecía un factor repetitivo: agua sin control sanitario.
Entre 2021 y 2022 se documentaron 793 casos de ETA en Magdalena. La mayoría ocurrió dentro de hogares, seguido de restaurantes y ventas ambulantes.
Posteriormente, entre finales de 2022 y parte de 2023, la ciudad enfrentó un brote de fiebre tifoidea asociado al consumo de agua contaminada, especialmente agua de pozo y agua comercializada en recipientes sin adecuados procesos de tratamiento.
“Uno queda espantado”: infectólogo alerta sobre el peligro del agua contaminada
El médico infectólogo Abraham Katime aseguró que consumir agua sin tratamiento adecuado representa un riesgo serio para la salud pública.

“El problema de esas aguas es que pueden contener muchos microorganismos patógenos peligrosos para el ser humano. Uno realmente queda espantado de lo que estamos tomando acá”, afirmó.
El especialista explicó que dentro de los agentes más peligrosos se encuentran bacterias como salmonella y Escherichia coli, además de parásitos capaces de provocar graves afectaciones gastrointestinales.
Katime advirtió que aunque una persona sana podría sufrir solamente diarreas pasajeras, en niños pequeños, adultos mayores o pacientes inmunosuprimidos las consecuencias pueden ser mucho más graves.
“Puede incluso comprometer la vida de una persona con defensas bajas”, señaló.
Bacterias fecales y agua no apta para consumo humano
La médica Bertha Cecilia Lacouture explicó que el agua potable debe cumplir estrictos análisis microbiológicos y físico-químicos antes de ser distribuida para el consumo humano.

“Debe garantizarse que el agua esté completamente libre de bacterias como los coliformes fecales y Escherichia coli”, indicó.
La especialista recordó que existen normas nacionales, como el Decreto 1575 de 2007 y la Resolución 2115 de 2007, que establecen parámetros obligatorios para garantizar la calidad del agua.
Según Lacouture, las recientes imágenes conocidas sobre instalaciones clandestinas han generado alarma debido a que muchas operaban sin condiciones mínimas sanitarias.
El Distrito empezó a hacer controles que antes no se veían
Uno de los puntos que más resaltaron los especialistas fue el aumento de operativos y controles por parte de la administración distrital frente a esta problemática.
“Es la primera vez que veo tantos cierres y una actividad tan comprometida de la Alcaldía buscando estas irregularidades. Eso hay que aplaudirlo”, expresó Abraham Katime.
Las autoridades continúan adelantando inspecciones para detectar nuevas plantas clandestinas, mientras crece la preocupación por el impacto que durante años pudo haber tenido la comercialización de agua contaminada en distintos sectores de Santa Marta.
Porque detrás de cada bolsa de agua vendida ilegalmente, las autoridades y expertos advierten que también pudo existir un riesgo silencioso para la salud de toda una ciudad.


