Las piezas retiradas durante el gobierno de Abelardo de la Espriella deberán regresar a las salas en un plazo de 48 horas. El fallo protege la memoria histórica y la libertad de expresión, mientras figuras de la oposición cuestionan la decisión de sacar estos elementos de exhibición.
“Todos cabemos en la historia de Colombia”. Con ese mensaje, varios sectores de la oposición defendieron la decisión judicial que obliga a devolver al Museo Nacional más de 50 piezas que habían sido retiradas de las salas el 15 de octubre.
El caso llegó a los tribunales después de que el representante Gabriel Becerra, del Pacto Histórico, presentara una tutela. El Juzgado 24 de Familia de Bogotá resolvió esa acción junto con otras 14 y ordenó al Ministerio de las Culturas y al museo restituir los elementos en un máximo de 48 horas.
El retiro afectó piezas relacionadas con el acuerdo de paz, los movimientos feministas, las víctimas y la población LGBTIQ+. Para el juez, la exhibición de estos contenidos está ligada a derechos como el acceso a la cultura, la educación, la libertad de expresión y la memoria histórica.
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La decisión desató reacciones políticas. El congresista Duvalier Sánchez lanzó una de las críticas más fuertes al afirmar: “Quisieron borrar nuestra historia”.
Gabriela Muñoz, exintegrante del gobierno de Gustavo Petro, cuestionó igualmente el retiro de las piezas y advirtió sobre los riesgos de limitar los relatos culturales. A ella se sumaron Alejandro Ocampo, Lalis y Wally, quienes celebraron el fallo y pidieron que se cumpla la orden.
La decisión también fija condiciones para futuras modificaciones en las salas: deberán respetarse el pluralismo, la igualdad, el enfoque de género y la prohibición de censura. Por ahora, las piezas deberán volver a sus espacios mientras se adelanta una evaluación técnica y curatorial.
El fallo reabrió así la discusión sobre quién decide qué historias se cuentan en un museo nacional y cómo deben representarse las distintas voces que hacen parte de la memoria colombiana.



