Jota Pe Hernández le quitó el cartel al caricaturista, María Irma Noreña lanzó señalamientos en su contra e Isabel Zuleta lo defendió. Matador terminó saliendo del recinto sin poder intervenir.
La presencia de Julio César González, conocido como Matador, desató una fuerte discusión en el Senado. El caricaturista llegó con una pancarta contra la primera dama, Ana Lucía Pineda, y varios congresistas rechazaron su intención de intervenir en la plenaria.
El cartel decía “Bienvenida a la Patria Milagro, amor” y hacía referencia a las críticas de Matador sobre las ayudas para los damnificados del terremoto de Pereira.
Jota Pe Hernández lo enfrentó, lo llamó “bandido” y le quitó la pancarta en medio de la discusión. El episodio calentó los ánimos entre los congresistas y obligó al presidente del Senado, Honorio Henríquez, a llamar al orden.
María Irma Noreña también cuestionó al caricaturista y aseguró que había escuchado versiones sobre presuntos episodios de violencia contra su esposa. La senadora dijo conocer a la mujer porque había sido su jefa durante siete años. Estos señalamientos no constituyen una comprobación judicial de los hechos.
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Isabel Zuleta salió en defensa de Matador y pidió que le permitieran hablar. Además, cuestionó la salida de su esposa de la empresa Aguas y Aguas de Pereira y sugirió que podría estar relacionada con las críticas políticas del caricaturista al Gobierno.
La entrada de Matador también generó dudas. Según Semana, el permiso se tramitó desde la oficina del representante Miguel Ángel Grisales, del Pacto Histórico. El registro citado por ese medio indica que ingresó al Capitolio a las 3:44 de la tarde.
La polémica se suma a una indagación de la Fiscalía por presunto hostigamiento, relacionada con publicaciones del caricaturista sobre la primera dama. La investigación busca establecer si esos mensajes tienen relevancia penal; no significa que exista una responsabilidad judicial demostrada.
Al final, Matador abandonó el recinto sin intervenir ante los senadores. La discusión dejó enfrentadas las posiciones de quienes cuestionaron su presencia y quienes defendieron su derecho a participar.



