La menor, perteneciente a la etnia Kogi, falleció el pasado 25 de diciembre mientras se hospedaba en el Parque Nacional Natural Tayrona. Comunidades indígenas advierten una grave y reiterada ausencia de protocolos de emergencia en uno de los destinos turísticos más visitados del país.
La muerte de una niña indígena de la etnia Kogi, tras sufrir la mordedura de una serpiente mientras se encontraba en el Parque Nacional Natural Tayrona, ha encendido las alarmas sobre las condiciones de seguridad y atención en salud dentro de esta reserva natural. El hecho se registró el pasado 25 de diciembre y ha generado un profundo rechazo entre comunidades indígenas y defensores del territorio.
Según denuncian líderes ancestrales, la menor no contó con atención médica oportuna debido a la inexistencia de un sistema de emergencias que permita reaccionar de manera inmediata ante situaciones de alto riesgo. Señalan que el Tayrona, pese a su reconocimiento internacional y alta afluencia turística, opera sin garantías mínimas frente a emergencias médicas, exponiendo tanto a quienes habitan ancestralmente el territorio como a visitantes nacionales y extranjeros.
“La vida de una niña se perdió por falta de reacción”, afirman líderes indígenas, quienes advierten que cualquier persona, sin importar su origen podría enfrentar una situación similar.
Las comunidades exigen medidas de seguridad inmediatas por parte de las autoridades competentes, entre ellas la implementación de puestos de atención médica permanentes y una coordinación efectiva entre las entidades responsables del parque y el sistema de salud.


