Desde el 1.º de mayo no recibirán más usuarios de la aseguradora; la falta de acuerdos de pago y de autorizaciones llevó al quiebre del contrato.
Una decisión que sacude a miles de pacientes en Colombia. El Instituto Nacional de Cancerología anunció que dejará de recibir nuevos pacientes afiliados a la Nueva EPS a partir del 1.º de mayo, tras no lograr acuerdos contractuales.
El motivo es claro: meses de atención sin pagos definidos, cartera pendiente y ausencia de autorizaciones llevaron a un punto de quiebre. Según la entidad, pese a múltiples intentos por mantener el servicio, no fue posible garantizar condiciones mínimas para continuar.
La decisión no es menor. Pacientes con cáncer y sus familias enfrentan ahora un escenario de incertidumbre, teniendo que buscar alternativas dentro de la red de servicios de su EPS para continuar sus tratamientos.
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El Instituto aseguró que seguirá operando en áreas críticas: urgencias oncológicas 24/7 y atención a niños, niñas y adolescentes con cáncer. Sin embargo, el cierre para nuevos usuarios marca un nuevo capítulo en la crisis del sistema de salud.
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Desde la Nueva EPS, su interventor Jorge Iván Ospina cuestionó la decisión, señalando que no hubo diálogo directo y advirtiendo sobre el impacto que esto puede generar en los pacientes.
El panorama se complica aún más con la posible fusión entre Nueva EPS y Famisanar, que según gremios de salud podría aumentar la presión financiera y operativa del sistema.
El mensaje de fondo es contundente: la crisis no solo es administrativa, ya está tocando directamente la atención de los pacientes.


