Las críticas de la administración de Donald Trump marcan un nuevo episodio en la relación con la dirigente opositora María Corina Machado, cuyo intento de regresar a Venezuela durante la emergencia provocada por los terremotos generó fuertes cuestionamientos desde Washington.
La administración del presidente Donald Trump calificó como un acto de “oportunismo político” el intento de la líder opositora María Corina Machado de regresar a Venezuela en medio de la emergencia causada por los terremotos que dejaron miles de afectados.
Las declaraciones reflejan un evidente distanciamiento entre Washington y una de las figuras más representativas de la oposición venezolana.
La polémica surgió luego de que se conociera que Machado buscó apoyo de funcionarios estadounidenses para facilitar su retorno al país con el propósito de participar en las labores de atención a las víctimas del desastre.
Sin embargo, desde la Casa Blanca consideran que un regreso en estas circunstancias podría desviar la atención de la crisis humanitaria y convertir la tragedia en un escenario de confrontación política.
Incluso, funcionarios de alto nivel calificaron la iniciativa como un ejemplo de “oportunismo político grotesco”, al considerar que la prioridad debe ser la asistencia a los damnificados y no las disputas de carácter político.
La postura del Gobierno estadounidense es mantener el enfoque en las operaciones humanitarias mientras continúan las labores de rescate y recuperación.
Pese a las críticas, la administración Trump no ha manifestado una oposición absoluta a un eventual regreso de Machado, aunque deja claro que no impulsará ninguna gestión especial para facilitar su ingreso en medio de la emergencia.
Por su parte, María Corina Machado sostiene que su intención es acompañar a los venezolanos afectados y contribuir a las acciones de ayuda. La dirigente también denunció recientemente que las autoridades venezolanas restringieron el espacio aéreo para impedir su regreso al país.
La controversia evidencia un cambio en la relación entre Washington y la líder opositora, quien durante años contó con un importante respaldo de sectores políticos estadounidenses. En medio de la emergencia, la prioridad de la administración Trump parece centrarse en la respuesta humanitaria y la estabilidad de Venezuela, dejando en un segundo plano las diferencias políticas.


