En pleno siglo XXI las familias de Martinete, corregimiento de Remolino, aprendieron a vivir en la oscuridad, puesto que la única luz que los ilumina en la noche es la de la luna.
Son en total 81 familias que habitan en el corregimiento de Martinete, jurisdicción del municipio de Remolino, Magdalena, que durante 120 años han vivido en la penumbra, debido a que no cuentan con energía eléctrica.
La falta de fluido eléctrico los obligó a adaptarse a la oscuridad apenas cae el sol, y los ha hecho agudizar el sentido auditivo para reconocer por medio de los sonidos a las personas que tienen a su alrededor.
Así cuando el reloj marca las 6:00 de la tarde la voz, los pasos al caminar, la forma de tocar la puerta y todo tipo de sonido que sea capaz de producir el cuerpo humano son claves para la convivencia nocturna.
“Cuando llega la oscuridad ya en el pueblo nos conocemos todos, en la forma de caminar ya sabemos quién es, los niños no le temen a la oscuridad. En la noche cada quien compra su vela y algunas tenemos antorchas”, manifestó Edgardo Pabón, líder de Martinete.
En una época de tecnología, innovación y desarrollo, los habitantes de este corregimiento viven en el atraso; son pocos los menores que han tenido la posibilidad de ver dibujos animamos por medio de un televisor, puesto que son muy pocos los hogares que cuentan con una planta eléctrica a gasolina.

La alimentación es otro de los retos que han enfrentado por más de 100 años, debido a que al no haber energía no tienen neveras dónde refrigerar las carnes, por lo que optan por comer el producido de la pesca diaria.
“No hay generación de empleo, la gente siempre se ha dedicado a vivir de la agricultura, la pesca y la cría de cerdos silvestres”, aseguró Pabón.
Agregó que, “la alimentación es más que todo la pesca, porque es a diario; una vez a la semana puede que las personas traigan pollo pero debe ser para consumir de inmediato porque se daña”.

Pero no solo la falta de energía es lo que padece esta comunidad; el agua que llega a los hogares tampoco es apta para el consumo, no hay puesto de salud, los médicos no asisten a atender a la población y las ayudas del gobierno no llegan.
Lo anterior, sin contar con los cerca de 7 kilómetros en mal estado que lo separan de los demás corregimientos y que en época de invierno son intransitables, dejando a este rincón incomunicado.
Proyecto
Este martes 18 de enero quedará en la historia para esta pequeña población rural, gracias a un convenio entre la empresa de energía Air-e y la Alcaldía de Remolino, por un valor de 650 millones de pesos, que permitirá que ya no vivan en medio del calor del día y la oscuridad de la noche.
El proyecto que se materializa se empezó a gestar desde el gobierno municipal anterior y Electricaribe, pero, pese a que se tenían los recursos faltaban procesos legales que no se habían desarrollado y la electrificación parecía un sueño lejano.
Sin embargo, con la gestión del alcalde de Remolino, Carlos Vargas, ante el Ministerio de Minas y Energía y el compromiso de Air-e se hará realidad la iluminación de este territorio.

El contrato para la energización fue adjudicado a la empresa Nijadh, que actualmente está en la etapa de replanteo donde ajustan los diseños para posteriormente pasar a la ejecución.
El siguiente paso es la instalación de postes, redes, transformadores y la electrificación de cada uno de los usuarios.
Por otra parte, la energización también generará empleo en el corregimiento, puesto que la mano de obra no calificada la necesitan local.
El proyecto está contemplado para desarrollarse de 4 a 5 meses.
Cabe destacar que, originariamente solo 68 familias iban a ser beneficiadas con la electrificación, pero con el apoyo de Air-e se logró que las 13 familias restantes fueran incluidas en el proyecto.
Cambio de vida
Jose de la Cruz Manjarrez en un adulto mayor de 93 años, que desde que nació y abrió sus ojos se encontró con la oscuridad y el calor. Desde que tiene uso de razón sueña con que el corregimiento tenga luz.

“La luz se estaba necesitando aquí. Esto estaba abandonado, los alcaldes no hacían nada aquí”, aseveró de la Cruz.
Con el avance que trae la tecnología viene un cambio de vida para estos habitantes, quienes ahora tendrán que aprender a vivir con la energía y los gastos que ella conlleva.
Por ello, la empresa Air-e los acompañará en este proceso y los enseñará a tener una cultura de pago y de consumo responsable.
