El Centro, San Andresito y otros sectores de la ciudad amanecieron con las puertas abajo y muy poca gente en las calles. Aunque la Alcaldía pidió retomar las actividades y levantó la restricción para las motos, el miedo todavía mantiene a muchos samarios en sus casas.
Santa Marta amaneció este miércoles con una imagen que poco tiene que ver con un día normal. Calles solas, negocios cerrados y muy poco movimiento se podían ver desde las primeras horas de la mañana en diferentes sectores de la ciudad.
A esto se sumó el ruido de los aviones Kfir que sobrevolaron el cielo samario durante la mañana, en medio del amplio despliegue de la Fuerza Pública tras los hechos de violencia registrados en los últimos días.
El alcalde Carlos Pinedo había pedido que la ciudad volviera a funcionar con normalidad y anunció cambios en la medida para las motocicletas. Desde las 6:00 de la mañana, las motos pueden circular nuevamente, aunque por 48 horas se mantiene la prohibición del parrillero hombre.
Pese a ese llamado, la respuesta en las calles ha sido distinta. En sectores comerciales como el Centro y San Andresito, muchos establecimientos siguen cerrados y el movimiento de personas continúa siendo mínimo.
La Alcaldía también anunció que la Policía acompañará la apertura de los comercios y las actividades laborales, mientras el Ejército mantiene presencia en puntos estratégicos, entre ellos la Troncal del Caribe.
El despliegue se mantiene luego de los operativos contra las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, en los que el Gobierno reportó siete integrantes muertos y varias capturas. En medio de esa situación también se presentaron ataques, bloqueos e incendios que afectaron la movilidad.
Por ahora, Santa Marta intenta recuperar su rutina, pero el miedo todavía pesa en las calles. Mientras los uniformados permanecen desplegados y los aviones siguen escuchándose sobre la ciudad, comerciantes y ciudadanos esperan que poco a poco vuelva la normalidad.


