Alejandro Rodríguez Barraza, uno de los competidores accidentados durante la jornada en el Gran Malecón de Barranquilla, cuestionó la atención de emergencia y aseguró que tampoco recibió acompañamiento posterior por parte de los organizadores ni de los comisarios.
Lo que debía ser una jornada de competencia y espectáculo deportivo terminó en preocupación por las condiciones de atención médica durante el Gran Premio Electrolife del Caribe 2026, realizado del 30 de octubre al 1 de noviembre en el circuito callejero del Gran Malecón de Barranquilla. Uno de los accidentes registrados involucró al piloto Alejandro Rodríguez Barraza, quien sufrió una lesión en el hombro y denunció presuntas fallas en el protocolo de atención.
De acuerdo con su relato, el incidente ocurrió durante la cuarta práctica, cuando su kart terminó involucrado en una colisión con otro vehículo, identificado por los responsables que lo acompañaban como el número 310. El impacto provocó que el vehículo perdiera estabilidad, se elevara y diera una vuelta, dejando al competidor lesionado.
Aunque Rodríguez Barraza explicó que la velocidad no era extremadamente alta, aseguró que las características del impacto hicieron que el accidente fuera considerable. Como consecuencia, sufrió una dislocación de hombro, una lesión que, según indicó, ya le había generado molestias anteriormente.
Sin embargo, su principal cuestionamiento está relacionado con el tiempo de respuesta de los organismos de emergencia. Según contó, la ambulancia tardó entre 17 y 23 minutos en llegar para atenderlo y trasladarlo, una demora que considera inaceptable en una competencia automovilística donde los pilotos están expuestos permanentemente a situaciones de riesgo.
“La atención médica debería ser directa y en el momento preciso. No me pareció la atención que recibí y podría ser un peligro para los demás pilotos si no se recibe la atención inmediata”,manifestó el competidor durante una entrevista.
A las dificultades durante el traslado se sumó, según su denuncia, un inconveniente administrativo cuando llegó al centro asistencial. Rodríguez Barraza aseguró que no pudieron brindarle la atención que requería porque la Federación no habría presentado oportunamente los documentos relacionados con su póliza de accidentes y los datos correspondientes.
El piloto también expresó su inconformidad por la falta de acompañamiento después de lo ocurrido. Aseguró que, hasta este 5 de noviembre, ni los organizadores del evento ni los comisarios de la competencia se habían comunicado con él para conocer su estado de salud. “La verdad es que no. Ni los organizadores, ni comisarios; nada más mis mecánicos me preguntaron si estaba bien, mi coach”, señaló.
El caso abre interrogantes sobre los protocolos de seguridad, los tiempos de respuesta médica y las garantías de atención para los deportistas que participan en este tipo de competencias. La tercera edición del Gran Premio Electrolife del Caribe reunió a 154 pilotos de seis países, en categorías que incluyeron participantes desde los cuatro años. Hasta el momento, las denuncias del competidor están sustentadas en su testimonio y se espera conocer la posición de la organización y de la Federaciónfrente a los señalamientos.



