El cuadro de Sao Paulo igualó a 1 con Atlético Mineiro y por gol de visitante ingresó a la final de la competencia de clubes más importante de Sudamérica.
El equipo de Sao Paulo es el vigente campeón de la Copa Libertadores, y reiteró lo hecho en la temporada pasada con su ingreso a la final esta nueva edición. Palmeiras es el primer finalista y en la noche de este miércoles conocerá su rival del próximo 27 de noviembre en el Centenario de Montevideo.
El equipo paulista se midió en semifinales a Atlético Mineiro, un duro rival que por momentos pareció superior pero no logró concretar y a la postre quedó eliminado por diferencia de gol.
En el partido de Ida, en Sao Paulo, el encuentro tuvo pocos momentos interesantes y finalizó 0-0. La Vuelta en Belo Horizonte fue un poco más movida y ambos equipos salieron a definir su paso a la final y los dos marcaron.
El primero en golpear fue el cuadro local, el Atlético Mineiro, que con un gol del chileno Eduardo Vargas al minuto 52 se ilusionaba con su pase a la final al ser ampliamente superior a los paulistas. Aún siendo superados en manejo del balón, los jugadores del Palmeiras jamás bajaron los brazos y con un jugador que ingresó desde el banco de suplentes sellar su paso a la final.
Gabriel Veron ingresó al campo en el minuto 66 y en solo dos minutos armó la jugada que finalizó con el 1-1 anotado por su compañero Dudu, y que por ser en condición de visitante obligaba al Mineiro a marcar para no ser eliminado.
El equipo de Belo Horizonte no logró anotar un gol más, dejando el partido con un global de 1-1(2) a favor de los vigentes campeones. De esta manera el equipo cuadro ‘Alviverde’ estará en su segunda final consecutiva y buscará hacerse con el bicampeonato de la Libertadores y la tercera en su historia.
Su rival será el ganador del duelo entre el Barcelona de Guayaquil y el Flamengo de Río de Janeiro. El partido de Ida entre estos dos clubes finalizó 2-0 a favor de los brasileños, pero los ecuatorianos se hacen fuertes en casa y no harán fácil una final completamente brasileña.
Por: Pablo Esteban Gómez Linero
