El vigilante de la Institución Educativa Distrital Técnica Industrial asegura que habitantes de calle que ocupan el plantel lo han intimidado por impedir los constantes robos. Mientras tanto, el histórico colegio continúa deteriorándose y a la espera del inicio de las obras de recuperación.
La crisis que atraviesa la Institución Educativa Distrital Técnica Industrial de Santa Marta sumó un nuevo y preocupante capítulo. Esta vez, la víctima es quien durante casi tres décadas ha custodiado el plantel y hoy asegura que teme por su vida debido a las constantes amenazas que, según denuncia, recibe por parte de habitantes de calle que ingresan ilegalmente al colegio.
Se trata de Apolinar Pérez, vigilante de la institución desde 1996, quien afirma que las intimidaciones comenzaron luego de intentar impedir que personas ajenas al plantel continuaran saqueando sus instalaciones.
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De acuerdo con el trabajador, los intrusos ingresan a cualquier hora del día para llevarse todo tipo de elementos que aún permanecen en el colegio. Entre ellos se encuentran libros, herramientas, maquinaria de los antiguos talleres técnicos, equipos de fundición y otros bienes que durante décadas hicieron parte de la formación de cientos de estudiantes.
La situación, asegura, llegó a un punto insostenible
Ante el temor de que las amenazas se conviertan en una agresión, Pérez decidió solicitar formalmente su traslado a otra institución educativa, argumentando que permanecer en La Industrial representa un riesgo para su integridad.
Su denuncia vuelve a poner sobre la mesa el estado de abandono de uno de los colegios más emblemáticos de Santa Marta, cuya sede principal permanece cerrada desde hace varios años debido al avanzado deterioro de su infraestructura.
El inmueble ha sido escenario de constantes denuncias por el colapso de techos, grietas estructurales, actos de vandalismo, consumo de sustancias psicoactivas, ocupación por habitantes de calle y el robo permanente de bienes que aún permanecen en el lugar.
Durante años, la comunidad educativa y distintos sectores de la ciudad han advertido que el histórico plantel se deteriora cada día más sin que exista una intervención definitiva que detenga su desaparición.
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Aunque recientemente la Alcaldía de Santa Marta, la Gobernación del Magdalena y el Ministerio de Educación anunciaron un proceso conjunto para gestionar la recuperación integral de la institución, las obras aún no han iniciado, por lo que el edificio continúa expuesto al abandono y al saqueo.
Mientras ese proyecto se materializa, quienes permanecen cuidando lo poco que queda del colegio aseguran sentirse solos frente a una problemática que ya no solo amenaza un patrimonio histórico de la ciudad, sino también la vida de quienes intentan protegerlo.


