La Fiscalía estadounidense los señala de participar en un presunto sistema de represión contra opositores y militares. Ambos negaron los cargos durante una audiencia en Manhattan.
El proceso judicial contra el exmandatario venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, sumó un nuevo capítulo este jueves, luego de que ambos rechazaran los cargos adicionales que les presentó la justicia de Estados Unidos por una presunta conspiración para cometer torturas.
La audiencia se llevó a cabo ante el juez federal Alvin Hellerstein, en Manhattan, Nueva York. Durante la diligencia, Maduro cuestionó las acusaciones y las calificó de falsas, mientras Flores manifestó que es inocente y negó su responsabilidad en los hechos señalados por los fiscales.
¿De qué los acusa Estados Unidos?
De acuerdo con la nueva acusación formal, los investigadores sostienen que Maduro habría dirigido acciones contra personas consideradas opositoras a su gobierno, incluidos integrantes de las fuerzas militares sospechosos de conspirar en su contra.
Uno de los episodios descritos por la Fiscalía se remonta a 2014. Según el documento judicial, Maduro habría ordenado el secuestro de militares para obtener información sobre posibles disidentes y solicitado que aumentaran la presión sobre quienes se resistían a entregar datos. Flores, según los fiscales, habría respaldado ese plan.
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La acusación también menciona presuntos abusos contra personas detenidas, entre ellos golpizas, descargas eléctricas, asfixia y amenazas contra familiares. Entre las víctimas señaladas habría ciudadanos estadounidenses. Estas afirmaciones corresponden a los señalamientos de la Fiscalía y deberán ser examinadas en el proceso judicial.
El caso incluye otros cargos
Las nuevas imputaciones se incorporaron a un expediente que ya contemplaba señalamientos por presunto narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína a Estados Unidos y delitos relacionados con armas.
Maduro y Flores también se habían declarado no culpables de esos cargos anteriores. La defensa cuestiona la posibilidad de procesarlos en Estados Unidos y ha planteado argumentos relacionados con la inmunidad que, según sostiene, les correspondería por sus antiguos cargos públicos.
Según Reuters, el juicio está previsto para comenzar el 1 de junio de 2027. Mientras avanza el proceso, ambos conservan la presunción de inocencia frente a las acusaciones que no han sido demostradas judicialmente.


