Exceso de velocidad, maniobras prohibidas, celulares al volante y carreras clandestinas hacen parte de las conductas que hoy tienen a Santa Marta en el centro de las alarmas por accidentalidad vial. Las cifras de la Agencia Nacional de Seguridad Vial revelan que la capital del Magdalena concentra más del 70% de lesionados del departamento y un preocupante aumento de fallecidos en motocicleta.
En Santa Marta, las motocicletas dejaron de ser únicamente un medio de transporte rápido o una herramienta de trabajo. Hoy también representan el principal foco de preocupación en las vías de la ciudad.
Mientras el parque automotor sigue creciendo y las calles permanecen saturadas, las imprudencias cometidas diariamente por cientos de motociclistas están elevando los índices de accidentalidad y mortalidad en la capital del Magdalena.
Las cifras de la Agencia Nacional de Seguridad Vial evidencian un panorama preocupante. Entre enero y marzo de 2026, el Magdalena registró 72 personas lesionadas en siniestros viales con valoración médico legal. De ese total, Santa Marta concentró 51 casos, equivalente al 70,83% de los afectados en todo el departamento.
A esto se suma otro dato que encendió las alarmas: las muertes por accidentes viales aumentaron un 17,9% en comparación con el mismo periodo del año anterior, pasando de 39 a 46 víctimas fatales.

El comportamiento de las estadísticas deja en evidencia una realidad que diariamente se observa en las calles samarias: gran parte de los accidentes están ligados a conductas temerarias normalizadas entre algunos motociclistas.

Santa Marta: epicentro de la accidentalidad vial en el Magdalena
Los reportes oficiales muestran que Santa Marta lidera ampliamente los registros de siniestralidad vial en el departamento. La ciudad no solo concentra la mayor cantidad de lesionados, sino también un aumento en el número de fallecidos.

Según el consolidado de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, la capital del Magdalena pasó de 21 personas fallecidas en accidentes de tránsito durante el primer trimestre de 2025 a 24 muertes en el mismo periodo de 2026, representando un incremento del 14,3%.

El informe además revela que los motociclistas continúan siendo las principales víctimas fatales en las carreteras y vías urbanas. Solo en el Magdalena, las muertes de usuarios de moto pasaron de 39 a 46 casos, convirtiéndose en el actor vial con mayor incidencia en las estadísticas de mortalidad.
Otro aspecto que preocupa es el perfil de las víctimas. Los hombres representan el 72,2% de los lesionados, mientras que el grupo etario más afectado corresponde a personas entre 29 y 59 años, seguido por jóvenes entre 18 y 28 años.
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Los siete pecados capitales sobre ruedas
1. Conducir bajo efectos del alcohol y drogas
El primer pecado capital continúa siendo uno de los más mortales. Manejar después de consumir alcohol o sustancias psicoactivas reduce reflejos, altera la percepción y disminuye la capacidad de reacción.
En Santa Marta, autoridades y organismos de tránsito advierten que muchos accidentes ocurren durante madrugadas y fines de semana, horarios donde aumentan los casos relacionados con embriaguez y consumo de sustancias.
A esto se suma otro fenómeno silencioso los micro sueños conductores agotados, especialmente quienes trabajan largas jornadas en motocicleta, terminan perdiendo la concentración durante segundos fatales.
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2. El celular: la distracción más peligrosa
Hablar por teléfono, revisar mensajes o manipular redes sociales mientras se conduce se convirtió en una escena cotidiana en Santa Marta.
Es frecuente observar motociclistas manejando con una sola mano mientras sostienen el celular con la otra. Expertos en movilidad advierten que una distracción de apenas segundos puede provocar impactos fatales, especialmente en vías rápidas o intersecciones congestionadas.
3. Volarse los semáforos en rojo
Cruzar un semáforo en rojo es quizá una de las infracciones más repetidas en la ciudad.
La práctica suele presentarse en corredores como la Troncal del Caribe, la avenida del Libertador, El Rodadero o sectores de Mamatoco, donde motociclistas aceleran incluso cuando la señal está claramente en rojo.
La conducta no solo pone en riesgo al infractor, sino también a peatones, ciclistas y demás conductores que circulan correctamente.
4. Motos convertidas en transporte para cuatro personas
Aunque la norma establece límites claros, todavía es común observar motocicletas movilizando hasta cuatro ocupantes, incluidos menores de edad.
La situación se repite especialmente en barrios periféricos y sectores populares donde muchas familias utilizan la moto como único medio de transporte.
Sin embargo, especialistas advierten que el exceso de peso afecta la estabilidad del vehículo, aumenta la distancia de frenado y multiplica la gravedad de los accidentes.
5. Piques ilegales: velocidad clandestina en las noches
Las carreras ilegales siguen siendo una de las principales preocupaciones de las autoridades.
Habitantes denuncian que durante las noches algunas avenidas de Santa Marta terminan convertidas en pistas improvisadas donde jóvenes desafían la velocidad sin ningún tipo de control.
El problema ya ha dejado accidentes e incluso víctimas fatales en distintos puntos de la ciudad.
6. Acrobacias peligrosas en plena vía pública
Circular en una sola rueda, soltar las manos del manubrio o realizar maniobras extremas se volvió parte del espectáculo nocturno de algunos sectores samarios.
La mayoría de estas prácticas son protagonizadas por jóvenes que buscan reconocimiento en redes sociales o entre grupos de amigos, sin medir el riesgo al que exponen sus vidas y las de otros actores viales.
7. El zig-zag mortal y los adelantamientos prohibidos
Conductores de buses, carros particulares y camionetas coinciden en una misma denuncia: motociclistas que zigzaguean entre vehículos y adelantan por la derecha.
Esta conducta, además de prohibida, es considerada una de las más peligrosas porque reduce el margen de reacción y genera choques laterales o frenadas bruscas.
En avenidas congestionadas de Santa Marta, este comportamiento ocurre prácticamente a cualquier hora del día.
Una cultura vial marcada por el riesgo
Más allá de las cifras, la problemática refleja una cultura vial donde muchas imprudencias se han normalizado.
La facilidad de acceso a motocicletas, el crecimiento del mototaxismo, la falta de educación vial y la necesidad económica han provocado que miles de personas utilicen estos vehículos diariamente, muchas veces sin la preparación adecuada.
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Aunque las autoridades realizan campañas pedagógicas y operativos de control, expertos consideran que el verdadero problema sigue siendo la falta de conciencia ciudadana.
Cada semáforo irrespetado, cada carrera clandestina y cada maniobra imprudente representan una posibilidad real de tragedia.
Y mientras conducir de forma peligrosa siga siendo visto como algo cotidiano en Santa Marta, las estadísticas de lesionados y fallecidos continuarán aumentando en las vías de la capital del Magdalena.


