La Fiscalía analizó más de 631.000 operaciones financieras y documentó 43 noticias criminales relacionadas con personas que habrían sido víctimas de la estructura
Una llamada realizada presuntamente desde la cárcel La Picota habría permitido a las autoridades comenzar a reconstruir una estructura que, según la investigación de la Fiscalía, se habría dedicado a extorsionar y estafar personas desde el pabellón 6 del centro penitenciario.
De acuerdo con el ente investigador, la organización habría utilizado de manera irregular celulares, información personal y aplicaciones financieras para contactar a sus víctimas, realizar amenazas y exigirles diferentes cantidades de dinero.
La investigación financiera permitió establecer que los recursos que habrían sido obtenidos mediante estas actividades superarían los $4.900 millones.
Más de 631.000 operaciones bajo la lupa
Para reconstruir el recorrido del dinero, la Fiscalía analizó más de 631.000 operaciones financieras y documentó 43 noticias criminales relacionadas con denuncias y reportes de personas que habrían sido afectadas.
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El análisis permitió identificar movimientos de recursos a través de diferentes cuentas y billeteras digitales.
Según la investigación, el dinero habría sido enviado a billeteras digitales y cuentas de terceros, desde donde posteriormente era distribuido entre presuntos integrantes de la estructura.
El dinero terminaba en efectivo y bienes
La Fiscalía también estableció que parte de los recursos presuntamente obtenidos eran retirados en efectivo o utilizados para adquirir diferentes bienes.
Este mecanismo habría permitido dispersar el dinero entre varias personas y cuentas, dificultando establecer inicialmente quiénes estaban detrás de las operaciones.
Dentro de los hallazgos financieros también aparece un mecanismo que, según el ente investigador, habría sido utilizado para ocultar al menos $2.000 millones durante un periodo inferior a cuatro años.
Una estructura que habría operado desde la cárcel
La hipótesis de las autoridades apunta a que la operación no se limitaba a personas que se encontraban fuera del centro penitenciario.
La llamada que habría salido desde La Picota es considerada un punto de partida para establecer cómo presuntamente se impartían instrucciones y se contactaba a las víctimas.


