Margarita Guerra no se quedó callada frente a quienes la critican por haberse alejado de Carlos Caicedo y Rafael Martínez. La gobernadora del Magdalena aprovechó un encuentro para dejar claro que no piensa medir su lealtad por los colores políticos ni por los compromisos con antiguos aliados.
Aunque no mencionó directamente a Caicedo ni a Martínez, sus palabras fueron una clara respuesta a quienes la señalan de desleal por acercarse a otros sectores políticos. Guerra aprovechó el espacio para cuestionar los problemas que, según ella, todavía siguen golpeando al departamento.
“¿La lealtad es con la corrupción, con las obras inconclusas, con la pérdida de los recursos públicos?”, lanzó la mandataria, poniendo sobre la mesa los cuestionamientos que tiene frente a la situación que encontró en el Magdalena.
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También habló de las condiciones de algunos hospitales. Aseguró que encontró centros de salud que habían sido pintados y decorados, pero que no contaban con espacios adecuados para atender a los pacientes.
Incluso contó que en un hospital de primer nivel encontró 14 abogados y cuestionó si esos lugares estaban para prestar servicios de salud o para funcionar como oficinas jurídicas.
Con esos ejemplos, Guerra dejó ver su molestia por lo que considera prioridades equivocadas y problemas que siguen sin resolverse. Su mensaje fue directo: para ella, la lealtad no puede estar por encima de las necesidades de la gente ni servir para justificar obras sin terminar o recursos públicos mal manejados.
La gobernadora cerró su intervención defendiendo su postura y dejando claro a quién dice deberle su compromiso: “Mi lealtad es con el departamento del Magdalena, no por los 184 mil votantes, sino por más de un millón de habitantes del departamento del Magdalena, indistintamente del color político”



