El ministro de Ambiente designado por Abelardo de la Espriella alertó sobre un incremento del 146,5 % en la deforestación dentro de las áreas protegidas durante el último año analizado. Sin embargo, Parques Nacionales aseguró que las cifras deben analizarse en contexto y defendió los resultados alcanzados por el Gobierno saliente.
La transición entre el gobierno del presidente electo Abelardo de la Espriella y la administración saliente de Gustavo Petro abrió un nuevo debate sobre el estado ambiental del país, luego de que el ministro de Ambiente designado, Fabio Arjona, advirtiera sobre un preocupante aumento de la deforestación en los Parques Nacionales Naturales.
Tras revisar la información entregada durante el proceso de empalme, Arjona afirmó que el nuevo gobierno encontró un panorama complejo, marcado por problemas de gobernanza, escasa presencia institucional y una acelerada pérdida de cobertura boscosa en varias de las áreas protegidas más importantes de Colombia.
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El Gobierno entrante habla de una alerta ambiental
Según las cifras presentadas por el equipo de empalme, entre 2022 y 2025 fueron transformadas 48.125 hectáreas dentro del Sistema de Parques Nacionales Naturales.
El informe también sostiene que la deforestación pasó de 4.682 hectáreas en 2023 a 11.544 hectáreas en 2024, lo que representa un incremento del 146,5 %, concentrado principalmente en la Amazonía.
El diagnóstico atribuye este fenómeno al avance de la ganadería extensiva, la minería ilegal, la apertura de vías clandestinas, el uso de mercurio y otras actividades ilícitas que continúan ejerciendo presión sobre los ecosistemas protegidos.
Entre los parques más afectados aparecen Tinigua, Sierra de La Macarena, Paramillo, Puinawai y Río Puré, mientras que la Serranía de Chiribiquete, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO, fue señalada como una de las zonas que requieren atención prioritaria por su riqueza ambiental y la presencia de pueblos indígenas en aislamiento voluntario.
Parques Nacionales respondió
Horas después de conocerse estas afirmaciones, Parques Nacionales Naturales de Colombia respondió señalando que el comportamiento de la deforestación no puede analizarse tomando como referencia un solo año, sino observando la evolución histórica del fenómeno.
La entidad recordó que 2018 fue el año con mayor pérdida de bosque dentro de los parques nacionales, cuando se registraron 21.048 hectáreas deforestadas. Posteriormente, la cifra alcanzó 15.915 hectáreas en 2020 y 14.275 en 2021.
De acuerdo con la entidad, durante el actual gobierno los indicadores disminuyeron hasta llegar a 4.682 hectáreas en 2023, el registro más bajo de los últimos años. Aunque reconoció que en 2024 hubo un incremento, aseguró que esa cifra continúa siendo un 45 % inferior a la registrada en 2018.
Además, destacó que el Parque Nacional Natural Serranía de Chiribiquete conserva el 99,2 % de su cobertura boscosa en buen estado, gracias a las estrategias de conservación desarrolladas junto con comunidades y organismos internacionales.
El debate apenas comienza
Mientras el gobierno entrante insiste en que será necesaria una revisión profunda de la política de conservación y un fortalecimiento de la presencia institucional en las áreas protegidas, la administración saliente sostiene que el comportamiento de la deforestación responde a problemas estructurales acumulados durante décadas y que los resultados obtenidos permiten evidenciar avances frente a años anteriores.
La discusión sobre el verdadero estado de los bosques colombianos será uno de los primeros retos ambientales que enfrentará el nuevo gobierno a partir del 7 de agosto, cuando asuma oficialmente la administración del país.


