La exalcaldesa defendió la reunión con el expresidente y aseguró que sus cuestionamientos por la corrupción no han desaparecido pese al nuevo acercamiento político.
La fotografía de Claudia López junto a Gustavo Petro volvió a encender la discusión política. El encuentro entre dos figuras que durante años protagonizaron fuertes enfrentamientos generó cuestionamientos, especialmente por las críticas que la exalcaldesa había lanzado contra el Gobierno del expresidente.
Pero López salió a responder. Su explicación es que sentarse a conversar con Petro no significa olvidar las diferencias ni retirar las denuncias que ha hecho. Por el contrario, aseguró que cualquier acercamiento debe comenzar por reconocer los errores que, según ella, se cometieron durante la administración del exmandatario.
“No me he quedado callada ni sumisa ante la corrupción de nadie, ni de Petro, ni de Uribe, ni del mafiosongo de Abelardo, ni de nadie”, sostuvo la exalcaldesa, al defender su postura frente a quienes consideran contradictorio que ahora dialogue con Petro.
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Uno de los temas que mantiene sobre la mesa es el caso de Juliana Guerrero. López cuestionó nuevamente el respaldo que recibió de Petro y calificó como insuficiente la sanción conocida hasta ahora, al considerar que este tipo de situaciones terminaron afectando la confianza en el proyecto progresista.
Entonces, ¿por qué reunirse? López plantea que el objetivo va más allá de las diferencias personales. Según explicó, busca contribuir a una recomposición de sectores progresistas de cara a las elecciones de 2027, con la posibilidad de construir coaliciones y definir candidaturas comunes.
El encuentro provocó fuertes reacciones. Vicky Dávila calificó a López de “camaleónica y oportunista”, mientras Rodrigo Lara cuestionó el discurso de la exalcaldesa y sostuvo que el acercamiento con Petro tendría un propósito electoral.
Frente a todo esto, López insiste en que sus críticas a Petro siguen vigentes y que el diálogo no implica borrar el pasado. Su apuesta, según explicó, es reconocer los errores y buscar una nueva etapa política. “No es doblar la página, es reconstruir”, es la idea con la que defendió el polémico acercamiento.


