El pronunciamiento de la fuerza pública coincide con el comunicado enviado por la misma guerrilla en el que deslegitimizan cualquier hecho atribuido a su nombre en este sector, toda vez que no hacen presencia en la zona.
La publicación de un panfleto con el logo e insignias del Ejército de Liberación Nacional (ELN), en el que amenazan a 5 periodistas; 2 propietarios de medios, entre ellos un excandidato a la Alcaldía de Santa Marta; y un abogado, abrió el debate nuevamente de la operación y presencia en el territorio de este grupo subversivo.
A pesar que los investigadores del conflicto armado en el departamento, centralizado en la Sierra Nevada, la Troncal del Caribe y los municipios de Aracataca y Zona Bananera, han indicado que no existen residuos de esta guerrilla, el ELN ha hecho saber en un comunicado que deslegitimizan cualquier acto terrorista que se quiera adjudicar a su nombre, ya que no militan en esta zona del país.
El Ejército Nacional ha intensificado las labores de inteligencia y su conclusión va en sintonía con los datos ya establecidos, sin embargo, han dicho que las unidades de alta montaña continúan con los operativos para ahuyentar a estos grupos y buscar el control de las áreas ocupadas por los disidencias del paramilitarismo.
“De acuerdo a lo que hemos logrado establecer, no tenemos antecedentes de la presencia del ELN sobre esa jurisdicción. No hemos tenido una información que nos puntualice o nos confirme ese tipo de presencia. Han habido algunas informaciones que se han logrado desvirtuar”, aseguró el comandante de la Segunda Brigada, coronel José Luis Agudelo.
Por lo menos 38 puestos de control en puntos estratégicos de la parte baja y media del macizo montañoso, conforman el centro de las operaciones militares, con el fin de generar tranquilidad entre los residentes de la zona rural de la ciudad.
No obstante, la Defensoría del Pueblo en mayo de 2018 emitió la alerta temprana 045, en la que hacía una lectura de la situación de vulnerabilidad bélica en la que se encuentra las áreas urbanas y rurales de Santa Marta y Ciénaga, como también los asentamientos de Dibulla en La Guajira.
Sobre este dato, Priscila Zúñiga, especialista del conflicto armado, precisó que “la alerta temprana es muy importante porque comprende toda la Sierra Nevada, integrada por La Guajira y Cesar donde sí hay una presencia de esta guerrilla, por eso hablan de una presencia en el territorio. Es una visión holística de la Sierra, indicando que es una sola entidad y los indígenas así lo viven”.
Por tanto, desmiente cualquier riesgo por presencia armada del Ejército de Liberación Nacional en el Magdalena. “No hay ningún hecho que represente riesgo de presencia del ELN en el territorio o algún hecho reciente. La influencia en el sur del departamento viene más que todo de las fronteras que se tienen con el sur del Cesar y Bolívar, que sí es zona de presencia y lo que le toca al Ejército es permear el ingreso de cualquier forma de subversión al departamento”, acotó la especialista.
Acudiendo a la historia, la última información que se tuvo de la operatividad de guerrillas fue en 2008, en el sector de Rio Ancho, colindando con Palomino y Marquetalia, donde hubo una reunión.
