Nada de lujos exagerado. Esta vez el 10 se fue por lo simple, y tal parece que le salió bien. En pleno Día de los Enamorados, fue Antonela Roccuzzo quien mostró en sus historias el regalo que recibió: un oso de peluche gigante.
El gesto habló solo. Porque cuando se trata de ellos, lo que más llama la atención no es lo que gastan, sino cómo se muestran. Lejos de los flashes de las cámaras de eventos exagerados, eligieron un detalle sencillo que dice mucho más que cualquier declaración pública.
Messi, acostumbrado a romper récords dentro de la cancha, esta vez anotó un gol distinto: Un regalo que cualquiera podría hacer, pero que viniendo de él una de las figuras más grandes del fútbol mundial termina teniendo otro peso. No por el tamaño del oso, sino por lo que representa.
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La pareja siempre ha mantenido un perfil bajo, familia primero y cero escándalos. Aunque hoy viven fuera de Argentina, cada vez que pueden regresan a Rosario, se rodean de los suyos y priorizan la tranquilidad sobre el espectáculo.
Esta vez no hubo entrenamientos ni trofeos. Solo un oso gigante, un corazón rojo y un mensaje claro: puede que a veces lo más simple es lo que más conecta.


