Meses después que se había celebrado con orgullo por parte del Distrito la recuperación del espacio público, hoy llegar al Mercado es retroceder en el tiempo: “patrón, aquí la comida; ‘brother’, los fritos; a la orden el chorizo; mi pana, tengo almuerzos”.
Lo peor es que las ventas ambulantes son el pan de cada día y junto con ellas, el plato amargo que lleva a la quiebra de los comerciantes formales y los instalados en la galería comercial.
Muchos aseguran que definitiva, parece que el Distrito a través de la Secretaría de Gobierno, no ha optado por contratar la Unidad Defensora del Espacio Público y como en un ‘circulo vicioso’ las ventas ambulantes incrementan la informalidad en diferentes puntos de Santa Marta.

Diferentes zonas, el Mercado Público, El Rodadero, Centro Histórico y otros se han colmado de informalidad, dejando a un lado el trabajo que desde el Distrito se venia adelantando para recuperar el espacio público.
Sobre la llamada galería comercial, vendedores aseguran que se ha convertido en un punto de quiebre de bolsillo, el hecho que en las calles haya comerciantes que vendan los mismos productos en las avenidas, “así la gente no llega a donde nosotros, nadie aguanta esa competencia”.
Plinio Salas, vendedor del Mercado Público aseguró que mientras está la Udep, “nosotros estamos más tranquilos, porque las ventas aumentan, pero cuando no están, acá llega todo tipo de vendedores y las calles son un desorden”.
Muchos aseguran que no entienden cómo el Distrito lucha contra este tipo de ventas informales si no hay una permanente vigilancia por parte de la Unidad Defensora del Espacio Público.

Otro problema es la movilidad, carros, taxis, los vendedores en los andenes y los peatones que, “aquí no hay por donde caminar con este poco de vendedores”.
Los comerciantes hacen un llamado urgente al Distrito para que tome medidas y restablezca la Unidad Defensora del Espacio Público.
