Un informe científico liderado por CORPAMAG e INVEMAR identificó puntos críticos de contaminación, alta vulnerabilidad ambiental y conflictos de uso en zonas marinas estratégicas del Magdalena.
Lo que durante años ha sido motivo de preocupación para ambientalistas, pescadores y comunidades costeras ahora cuenta con respaldo científico. Un estudio desarrollado por la Corporación Autónoma Regional del Magdalena y el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras encendió las alarmas sobre el estado ambiental de la bahía de Santa Marta y varias zonas marino-costeras del departamento.
Los resultados del Convenio 113-2025, presentados tras más de un año de investigaciones, revelan que algunos de los ecosistemas más importantes del Caribe colombiano enfrentan crecientes presiones por contaminación, erosión costera y actividades humanas que amenazan su conservación.
Los puntos más contaminados
Uno de los hallazgos más preocupantes está relacionado con la calidad del agua y los sedimentos. Los investigadores identificaron sectores con altas cargas microbiológicas y elevadas concentraciones de nutrientes asociados a descargas urbanas, aguas residuales y aportes de ríos.
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Entre los puntos señalados aparecen el río Manzanares, el Muelle de Cabotaje, el Emisario Submarino y la Ciénaga del Sevillano. Asimismo, playas turísticas frecuentadas por residentes y visitantes, como Los Cocos y Salguero, fueron catalogadas como zonas que requieren monitoreo permanente debido a su cercanía con drenajes urbanos.
Ante este panorama, las entidades avanzan en la creación de un sistema de alerta temprana que permitirá detectar posibles episodios de contaminación microbiológica en playas de Santa Marta.
La bahía enfrenta una presión ambiental crítica
El informe también concluyó que la bahía de Santa Marta registra niveles preocupantes de vulnerabilidad ambiental.
Los arrecifes coralinos ubicados cerca del emisario submarino fueron clasificados con una vulnerabilidad muy alta, al igual que los parches de pastos marinos y las poblaciones humanas asentadas en la zona costera.
Según los investigadores, actualmente existen siete interacciones consideradas críticas entre amenazas e impactos ambientales, además de decenas de factores catalogados como severos y moderados que comprometen la salud de estos ecosistemas.
Erosión que avanza sobre la costa
Otro de los hallazgos confirma que la erosión costera continúa afectando diferentes sectores del Magdalena.
El análisis de la línea costera realizado entre 2021 y 2026 evidenció pérdida progresiva de playa en zonas como Boca de la Barra y comportamientos cambiantes en sectores como Salguero, donde se presentan procesos simultáneos de erosión y acumulación de sedimentos.
Los científicos advirtieron que estos fenómenos deben ser monitoreados constantemente para evitar afectaciones mayores sobre comunidades, infraestructura y ecosistemas.
Actividades económicas chocan con áreas protegidas
La investigación también permitió identificar conflictos entre actividades productivas y ecosistemas sensibles.
La pesca artesanal, el turismo náutico, el transporte marítimo, la actividad portuaria y otros usos del mar coinciden en espacios donde existen arrecifes coralinos, praderas de pastos marinos y zonas utilizadas por tortugas marinas para su reproducción.
La información recopilada servirá como base para futuros procesos de ordenamiento marino-costero en el departamento.
Más de 650 estudiantes aprendieron sobre el océano
Además de los estudios técnicos, el proyecto impulsó una estrategia de educación ambiental que llegó a diez municipios del Magdalena.
Más de 650 estudiantes, docentes y líderes comunitarios participaron en actividades enfocadas en biodiversidad marina, contaminación y conservación de ecosistemas costeros, fortaleciendo la llamada alfabetización oceánica en el territorio.


