Solo durante los cinco días de Carnaval, las autoridades sancionaron a 213 conductores y la ciudad alcanzó 21 víctimas fatales por siniestros viales, una cifra que enciende las alarmas sobre la imprudencia en las calles.
La preocupación por la seguridad vial en Santa Marta sigue creciendo. Las estadísticas más recientes revelan una cifra que golpea con fuerza: 21 personas han perdido la vida en accidentes de tránsito en lo que va del año, una realidad que expone el alto nivel de imprudencia que persiste en las vías de la ciudad.
En medio de este panorama, los operativos realizados durante las celebraciones de Carnaval dejaron al descubierto un preocupante comportamiento por parte de muchos conductores. Entre el 13 y el 17 de febrero, las autoridades impusieron 213 comparendos por diversas infracciones que representan un riesgo directo para la vida.
Como resultado de estas acciones de control, 140 vehículos fueron inmovilizados, una medida que busca prevenir tragedias antes de que ocurran. Las faltas más graves incluyeron conducir bajo efectos del alcohol, circular sin revisión técnico-mecánica, portar placas alteradas, no contar con licencia, evadir el SOAT y realizar maniobras peligrosas.
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Imprudencias que siguen cobrando vidas
Además de las sanciones, las autoridades atendieron dos accidentes con personas lesionadas y confirmaron tres fallecimientos durante ese mismo periodo festivo. Dos de estas muertes ocurrieron en Santa Marta, mientras que la tercera corresponde a un hecho registrado dentro de la jurisdicción local.
Estas cifras reflejan una realidad inquietante: muchos de los siniestros están directamente relacionados con decisiones irresponsables al volante. Conducir sin documentos, ignorar señales o manejar en estado de embriaguez son conductas que continúan convirtiendo las vías en escenarios de tragedia.
La corresponsabilidad, clave para frenar la tragedia
Más allá de los operativos, las autoridades insisten en que el verdadero cambio depende del compromiso ciudadano. Cada infracción no solo representa una falta a la norma, sino un riesgo real para la vida propia y la de otros.
Por esta razón, los controles se mantendrán de forma permanente en distintos puntos de la ciudad, con el objetivo de reducir los siniestros y evitar que la cifra de fallecidos continúe aumentando.
El mensaje es claro: la seguridad vial no depende únicamente de las autoridades, sino de la conciencia de quienes diariamente toman el volante. Porque en Santa Marta, la imprudencia ya ha cobrado demasiadas vidas.


