“¡Patrón acá!”, “chamo baratico”, “paisano fresquito”; ante la falta de regulación de espacio público, el Mercado Público vuelve a los años en los que no había espacio ni para caminar. Vendedores informales son los que hoy reinan en las calles de la plaza comercial.
Lo peor es que según trabajadores de las zonas comerciales organizadas, como la galería y el edificio de comidas, la venta en la calle, “nos quiebra y de qué manera”.
En cualquier esquina, frente a los andenes, en la mitad de la calle y sin ningún tipo de medidas de salubridad, vendedores de pescado, carne, comidas, son los dueños del espacio público en el Mercado de Santa Marta.
La falta de regulación también contagia a los ciudadanos venezolanos, que distribuyen todo tipo de productos en una desamparada zona comercial, la que por meses es el blanco de controles, pero de la que se olvidan cuando no hay contrato con la Unidad Defensora del Espacio Público.
“Si no regulan, nadie nos compra, es una competencia desleal para los que nos formalizamos”, dijo un vendedor del Mercado en la plaza de comidas.
A través de las redes sociales, samarios inconformes con la falta de regulación han venido compartiendo fotos de lo que sucede en esta zona del Distrito.
