El asesinato del periodista comunitario Jader Durango volvió a encender las alarmas por la seguridad de los comunicadores en Colombia. El crimen, ocurrido en zona rural de Tierralta, Córdoba, provocó reacciones de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) y del presidente saliente Gustavo Petro.
Durango, de 42 años, era reconocido en la región por su trabajo como locutor, líder social e integrante del colectivo de comunicación Casuo, donde impulsaba procesos de formación para jóvenes interesados en los medios comunitarios.
Su cuerpo fue encontrado en la vía que comunica las veredas La Sierpe y Murmullo, con múltiples heridas que, según los reportes preliminares, habrían sido ocasionadas con arma de fuego.
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Tras conocerse el caso, la FLIP expresó sus condolencias a los familiares, amigos y colegas del comunicador, y aseguró que hará seguimiento a las investigaciones para esclarecer lo sucedido. Por su parte, Corpades pidió mayores garantías de seguridad para los periodistas y líderes sociales que ejercen su labor en los territorios.
El presidente Gustavo Petro también se pronunció sobre el crimen. A través de su cuenta de X, responsabilizó al Clan del Golfo y relacionó el asesinato con las tensiones que, según afirmó, han surgido alrededor del proceso de reforma agraria en Córdoba.
Mientras avanzan las investigaciones, el homicidio de Jader Durango vuelve a poner sobre la mesa la preocupación por la seguridad de los periodistas que trabajan en regiones afectadas por la violencia y la presencia de grupos armados.


