La Ciénaga El Palmar, en el municipio de Pijiño del Carmen, vuelve a ser escenario de una grave emergencia ambiental. Habitantes de la zona denunciaron la aparición de peces muertos, fuertes olores y una preocupante capa de contaminación sobre el agua, situación que, según la comunidad, es consecuencia de años de vertimientos de aguas residuales sin tratamiento y del bajo nivel del espejo de agua provocado por la sequía.
De acuerdo con los testimonios de los pobladores, las aguas servidas continúan llegando directamente a la ciénaga sin ningún tipo de tratamiento, lo que ha incrementado la contaminación y reducido los niveles de oxígeno en el agua. La escasez de lluvias ha agravado el panorama, favoreciendo la descomposición de materia orgánica y provocando la muerte de peces, principal sustento de decenas de familias dedicadas a la pesca artesanal.
Los habitantes aseguran que esta problemática no es nueva. Desde hace más de dos décadas vienen denunciando la ausencia de una Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) y el deterioro progresivo del ecosistema, sin que hasta el momento exista una solución definitiva. Diversos reportes periodísticos ya habían advertido sobre la contaminación permanente que afecta a este importante complejo cenagoso del sur del Magdalena.

La crisis ambiental también golpeó las tradiciones del municipio. Según conocieron habitantes de la zona, la administración habría decidido no realizar este año el tradicional Festival del Bocachico, evento que cada julio hace parte de las festividades patronales y que reúne a pescadores, comerciantes y visitantes alrededor de la principal especie emblemática de la ciénaga. La decisión estaría relacionada con la delicada situación ambiental y la disminución de peces en el cuerpo de agua.
La comunidad hizo un llamado urgente a Corpamag, a la Alcaldía de Pijiño del Carmen, a la Gobernación del Magdalena y a las demás autoridades ambientales para que envíen una comisión técnica al lugar, realicen estudios sobre la calidad del agua y adopten medidas inmediatas que permitan detener el deterioro del ecosistema antes de que el daño sea irreversible. Los pobladores también solicitan acelerar la implementación de soluciones definitivas para el tratamiento de las aguas residuales que hoy terminan contaminando la ciénaga.
Mientras continúan apareciendo peces muertos y el olor se hace cada vez más intenso, crece la preocupación entre quienes dependen de la Ciénaga El Palmar para su sustento. Para los habitantes, no solo está en riesgo uno de los ecosistemas más importantes del municipio, sino también la economía pesquera, la biodiversidad y una tradición cultural que durante años ha identificado a Pijiño del Carmen.


