La comunidad indígena de Villanueva, en el corregimiento de Jurubirá, tuvo que abandonar su territorio ante las condiciones de inseguridad derivadas del conflicto armado. Entre los desplazados hay niños, jóvenes y adultos que buscan protección lejos de sus hogares.
Alrededor de 500 integrantes de la comunidad indígena de Villanueva, ubicada en el corregimiento de Jurubirá, municipio de Nuquí, Chocó, se vieron obligados a salir de sus tierras en medio de la difícil situación de orden público que atraviesa la región. Para movilizar a las familias fue necesario utilizar cerca de un centenar de embarcaciones.
La salida se produjo ante las condiciones de riesgo que, según las alertas de la propia comunidad, amenazaban su tranquilidad y permanencia en el territorio. Sus habitantes habían advertido sobre lo que estaba ocurriendo y solicitado ayuda, pero la situación terminó llevando a familias enteras a abandonar sus viviendas.
En medio del desplazamiento, niños, niñas, jóvenes y adultos dejaron atrás sus hogares, sus pertenencias y los espacios donde han desarrollado su vida comunitaria. La emergencia representa una ruptura para una población que mantiene una estrecha relación con sus tierras, sus tradiciones y su identidad cultural.
A través de un mensaje de alerta, la comunidad expresó la gravedad de lo ocurrido con una frase que refleja su preocupación: “Esto no es solo un desplazamiento: es un pueblo que desaparece en tiempo real, ante los ojos del Estado”. El llamado busca visibilizar la situación y exigir atención urgente para las familias afectadas.
El desplazamiento plantea un desafío humanitario para las autoridades, que deberán atender las necesidades de alojamiento, alimentación, salud y protección de las personas que salieron de Villanueva. También será fundamental garantizar condiciones de seguridad para que esta comunidad indígena pueda preservar su territorio, su cultura y sus formas de vida.


