Los menores, de 13 y 14 años, sufrieron quemaduras de tercer y cuarto grado tras el incendio de una vivienda en Buritaca. Dos de ellos tendrían comprometido cerca del 80 % de su cuerpo y sus familias desesperadamente buscan un traslado a una unidad especializada.
La tragedia que estremeció al corregimiento de Buritaca, en zona rural de Santa Marta, aún no termina. Tres adolescentes de 13 y 14 años lograron salir con vida del incendio que consumió una vivienda, pero hoy permanecen hospitalizados con graves quemaduras que mantienen en vilo a sus familias.
La emergencia ocurrió hacia las 2:00 de la tarde, cuando, por causas que son materia de investigación, las llamas envolvieron la vivienda en la que se encontraban los menores. Aunque consiguieron escapar, las lesiones que sufrieron fueron devastadoras.
Los tres fueron auxiliados por la comunidad y trasladados de urgencia a la Clínica Avidanti de Santa Marta, donde permanecen bajo atención médica.
Dos de ellos tendrían el 80 % del cuerpo quemado
De acuerdo con la información entregada por sus familiares, dos de los menores presentan quemaduras de tercer y cuarto grado que comprometerían cerca del 80 % de sus cuerpos, una condición que requiere atención altamente especializada.
Ante la gravedad del caso, los padres solicitaron el traslado de sus hijos a una unidad especializada en manejo de pacientes con quemaduras. Explicaron que anteriormente residían en Cali y están afiliados a la EPS Emssanar, por lo que esperan ser remitidos a esa ciudad.
Sin embargo, aseguran que, pese a la urgencia médica, el traslado aún no ha sido autorizado.
“Ya fuimos a todos lados y nadie nos da respuesta”
En medio de la desesperación, los padres afirmaron que han acudido a distintas entidades buscando apoyo para agilizar el proceso.
“Ya fuimos a todos lados y nadie nos da respuesta”, expresó el padre de los menores, quien aseguró que también acudieron a la Gobernación del Magdalena y a la Alcaldía de Santa Marta, sin obtener hasta el momento una solución.
Mientras pasan las horas, la incertidumbre crece para esta familia, que espera que los menores puedan ser trasladados cuanto antes a un centro especializado donde reciban la atención que requiere la gravedad de sus heridas.


