El mandatario departamental ofreció 25 millones de pesos a quien diera información clave para esclarecer el accidente.
Por medio de una petición, un ciudadano identificado como Arturo Creus Maestre le solicitó al gobernador Carlos Caicedo que le pague los $25 millones que ofreció como recompensa para que las personas testificaran sobre el accidente donde perdieron la vida seis personas en Gaira.
En la misiva, el abogado de Creus relata que él iba pasando por la Troncal del Caribe en su motocicleta y presenció el hecho, por lo que se convirtió en un testigo clave para el accidente. A raíz del anuncio del gobernador, decidió hablar sobre lo que vio.
“El señor Arturo Creus se reunió con el gobernador, la alcaldesa Virna Johnson y el secretario de Gobierno José Humberto Torres, quienes escucharon su relato de los hechos y le prometieron brindarle seguridad y que sería incluido en la entrega de la recompensa ofrecida”, dice el documento.
Dado el compromiso que adquirieron los mandatarios y el funcionario de la administración departamental con el señor Creus Maestre, este procedió a entrevistarse con la Policía y declarar sobre lo que presenció.
Sin embargo, el documento señala que el pasado 21 de septiembre el señor Creus Maestre se reunió nuevamente con el secretario José Humberto Torres, quien le dijo que la recompensa sería repartida proporcionalmente con los demás testigos del hecho.
Además, que para cancelar esta recompensa previamente un comité debía decidir si la se le autorizaba el monto al solicitante.
En virtud de lo anterior, Creus Maestre consideró que el secretario estaría evadiendo el pago de la recompensa ofrecida por lo que procedió a emitir una petición.
“Solicito se efectúe el pago a favor de mi representado, el señor Arturo Creus Maestre, por la suma de 25.000.000 millones de pesos por concepto de recompensa ofrecida por el gobernador del Magdalena, Carlos Caicedo”, dice la solicitud.
Recordemos que, el mandatario departamental tomó la decisión de ofrecer esta recompensa porque presuntamente los testigos del trágico accidente no querían hablar por miedo a las represarías que se pudieran tomar en su contra.
