El ataque al Hospital San Cristóbal de Ciénaga se convirtió en el segundo hecho de vandalismo contra la red hospitalaria del Magdalena en menos de 24 horas. Los daños en el área de urgencias obligaron a restringir la atención y aumentaron la preocupación por la seguridad del personal de salud y los pacientes.
La violencia contra hospitales en el Magdalena volvió a quedar en evidencia tras el ataque vandálico al Hospital San Cristóbal de Ciénaga, donde desconocidos ingresaron a las instalaciones y provocaron destrozos en el área de urgencias, afectando equipos médicos y obligando a restringir la atención a pacientes, lo que generó alarma entre el personal médico y los usuarios que se encontraban en el lugar.
De acuerdo con la información conocida, los agresores irrumpieron en el centro asistencial y causaron daños en infraestructura y mobiliario utilizado para la atención de emergencias.
La situación generó momentos de tensión dentro del hospital y obligó a tomar medidas inmediatas para evitar que el incidente afectara aún más la prestación del servicio.
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Este hecho se suma al ocurrido horas antes en el hospital del municipio de Algarrobo, donde también se registraron daños en las instalaciones, lo que evidencia un preocupante panorama de ataques contra la red pública hospitalaria del Magdalena en un corto periodo de tiempo.
Ante la situación, la gobernadora del Magdalena, Margarita Guerra, pidió a la Fiscalía General de la Nación actuar con rapidez para evitar que este tipo de hechos se repitan y queden en la impunidad.
La mandataria advirtió que es necesario marcar un precedente judicial contra quienes destruyen hospitales y amenazan al personal de salud, pues estas acciones afectan directamente el funcionamiento de instituciones que cumplen un papel vital en la atención de emergencias.
Asímismo, hizo referencia a la necesidad de fortalecer la presencia de las autoridades en los centros asistenciales del departamento y calificó como “inaceptable la pasividad de la Policía cuando se le solicita ayuda ante ataques a la red pública hospitalaria y al personal de atención de salud”, insistiendo en que se requiere mayor acompañamiento para prevenir este tipo de hechos.
Desde el sector salud también se expresó preocupación por el impacto de estos episodios, ya que los ataques contra hospitales no solo ocasionan pérdidas materiales, sino que además ponen en riesgo la vida de pacientes y trabajadores de la salud, especialmente en áreas críticas como urgencias.
Los profesionales médicos insistieron en que los centros hospitalarios deben ser espacios protegidos, donde el personal pueda ejercer su labor sin amenazas ni agresiones, y donde los pacientes puedan recibir atención oportuna sin verse expuestos a situaciones de violencia.


