El proyecto de 600 litros por segundo promete transformar el acceso al agua potable y marcar un antes y un después para la ciudad.
Santa Marta está a punto de cambiar su historia en materia de agua. En una rueda de prensa de alto nivel, el Gobierno nacional confirmó que la ciudad contará con la segunda planta desalinizadora más grande de Latinoamérica, una obra que busca poner fin a décadas de escasez y crisis en el suministro.
La planta, que se ubicará en Pozos Colorados, tendrá una capacidad de tratamiento de 600 litros por segundo y será alimentada por un parque de paneles solares, lo que garantiza un funcionamiento sostenible y con menor impacto ambiental. El proyecto ya cuenta con predios identificados y avanza en su fase contractual para su operación.
Las autoridades informaron que la empresa que asumirá la operación de la infraestructura ya realiza acompañamiento técnico, mientras avanzan los estudios de detalle que permitirán abrir la licitación en el marco de los 501 años de Santa Marta, con miras a su pronta puesta en funcionamiento.
Además, se confirmó la llegada de tecnología alemana de última generación para el tratamiento de aguas residuales, un sistema de cribado que beneficiará directamente a sectores históricamente afectados por desbordamientos y contaminación, y que mejorará la calidad ambiental de la ciudad en general.
Según se informó, la inversión del Gobierno nacional en estos proyectos de agua supera los 860 mil millones de pesos, convirtiéndose en una de las mayores apuestas estructurales por el desarrollo de Santa Marta en los últimos años.
Las autoridades coincidieron en que esta obra no solo garantizará agua potable estable para los habitantes, sino que también impulsará el crecimiento urbano, el turismo y la calidad de vida, al ofrecer una solución de fondo a uno de los problemas más críticos que ha enfrentado la ciudad.


