Una crítica situación sanitaria viven los habitantes del barrio San Pablo, donde el rebosamiento de aguas negras mantiene en alerta a toda la comunidad.
De acuerdo con la Junta de Acción Comunal y residentes del sector, las calles permanecen anegadas por aguas residuales que emanan fuertes olores, convirtiendo el entorno en un foco de contaminación y riesgo para la salud pública.
La problemática no solo afecta el espacio público. Varias familias denuncian que el sistema de alcantarillado colapsó al punto de que las aguas servidas están ingresando a sus viviendas, dañando pertenencias y obligándolos a convivir en condiciones indignas.

Los afectados aseguran que han intentado comunicarse en repetidas ocasiones con la Essmar, sin obtener respuesta oportuna frente a la emergencia.
Ante este panorama, la comunidad teme la propagación de enfermedades y exige una intervención inmediata por parte de las autoridades distritales y la empresa de servicios públicos.

Mientras tanto, el llamado es claro: soluciones urgentes para evitar que la crisis sanitaria siga escalando en este sector de la ciudad.


