Autoridades revelan que el motín se desató por una información errónea y confirman que varios prófugos volvieron voluntariamente al centro.
La fuga masiva de 34 reclusos del centro transitorio La Norte, en pleno Centro Histórico de Santa Marta, sigue dejando nuevas revelaciones. Esta vez, el secretario de Seguridad del Distrito, Carlos Eduardo Bernal Cruz, expuso detalles que apuntan a una mezcla de desinformación, tensión interna y una crisis estructural en el sistema carcelario local.
Según explicó el funcionario, el motín que desencadenó la evasión no habría sido producto de un intento de traslado, como inicialmente se creyó, sino de una confusión al interior del centro. De acuerdo con su versión, lo que estaba programado era una actividad relacionada con atención en salud, pero en algún punto la información se distorsionó y los internos interpretaron que serían movidos del lugar.
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Esa incertidumbre habría generado la reacción colectiva que terminó en la fuga, evidenciando el frágil manejo de la comunicación dentro de estos espacios de reclusión.
En medio de la contingencia, también se conoció que algunos de los prófugos han comenzado a regresar por cuenta propia. Varios de ellos, incluso, se han presentado acompañados de abogados con la intención de reintegrarse al centro, al tiempo que exigen garantías y mejores condiciones en materia de derechos.
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Las autoridades confirmaron que, pese a tratarse de personas sindicadas —es decir, en proceso judicial—, todos representan un nivel de riesgo para la comunidad, precisamente por su condición de privados de la libertad en un centro transitorio.
Mientras avanzan las labores de búsqueda y verificación, desde la administración distrital reiteraron el llamado a la ciudadanía para que suministre cualquier información que permita ubicar a quienes aún permanecen prófugos.
En paralelo, el alcalde Carlos Pinedo Cuello volvió a elevar el tono frente al Gobierno Nacional, solicitando una intervención urgente para atender el problema de fondo. El mandatario pidió coordinación directa con el INPEC y el presidente Gustavo Petro, con el fin de buscar soluciones al hacinamiento que afecta estos centros.
Desde el Distrito reconocen que la capacidad instalada está completamente desbordada y que las condiciones actuales no permiten garantizar un manejo adecuado de la población recluida, lo que incrementa el riesgo de nuevos episodios.


