Mientras el número de víctimas del terremoto sigue aumentando, decenas de familiares bloquearon el paso de maquinaria pesada para exigir que fuera utilizada en la búsqueda de sus seres queridos atrapados bajo los escombros.
Cinco días después de los terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 que devastaron parte de Venezuela, la tragedia continúa golpeando al estado de La Guaira, donde el balance oficial ya supera los 1.700 fallecidos.
En medio de la incertidumbre, cientos de personas permanecen junto a los edificios colapsados con la esperanza de encontrar con vida a sus familiares.
La tensión aumentó cuando varios ciudadanos impidieron el paso de un camión que transportaba maquinaria pesada, exigiendo que los equipos fueran utilizados en las zonas donde aún creen que hay sobrevivientes.

Los familiares aseguran que la falta de recursos y la lentitud de las labores de rescate están reduciendo las posibilidades de encontrar personas con vida.
Uno de los momentos más desgarradores lo protagonizó Wilker Molaya, un padre que busca a su hija desaparecida. En medio del reclamo, lanzó una frase que refleja la desesperación que viven cientos de familias.
“No tengo nada que perder, que me maten si quieren”, mientras exigía que la maquinaria permaneciera en el lugar hasta rescatar a la joven, cuyo cuerpo había logrado localizar parcialmente entre los escombros.

Ante ese panorama, muchos habitantes han decidido remover los restos de las edificaciones con sus propias manos, convencidos de que todavía hay personas atrapadas.
Entretanto, la ONU coordina un amplio operativo internacional con más de 2.000 rescatistas, 40 equipos especializados y 160 perros de búsqueda enviados por 27 países, mientras las autoridades venezolanas mantienen las operaciones de rescate y miles de familias siguen esperando noticias de quienes permanecen desaparecidos.


