El presidente Gustavo Petro reveló a Donald Trump los nombres de tres cabecillas criminales prioritarios, en un diálogo clave que busca fortalecer la cooperación militar y de inteligencia entre Colombia y Estados Unidos, especialmente en la frontera con Venezuela.
La reciente reunión entre el presidente Gustavo Petro y el mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, dejó una señal clara sobre el rumbo de la cooperación en seguridad entre ambos países: concentrar esfuerzos en la persecución de los principales líderes de grupos armados ilegales que operan en Colombia.
En medio de ese diálogo bilateral, el Gobierno colombiano expuso la necesidad de reforzar las acciones contra tres figuras consideradas determinantes dentro de organizaciones criminales: alias ‘Iván Mordisco’, vinculado a las disidencias de las Farc; alias ‘Chiquito Malo’, jefe del Clan del Golfo; y alias ‘Pablito’, uno de los principales comandantes del ELN.
La conversación incluyó el fortalecimiento de mecanismos de inteligencia conjunta, así como el uso de herramientas tecnológicas que permitan mejorar la ubicación y seguimiento de estos cabecillas, señalados de mantener operaciones relacionadas con narcotráfico y control territorial.
El embajador colombiano en Washington, Daniel García-Peña, confirmó que este intercambio hace parte de un proceso orientado a consolidar la colaboración entre ambas naciones, especialmente frente a amenazas que tienen impacto regional y transnacional.
Desde el Ministerio de Defensa se explicó que este tipo de coordinación permite avanzar en acciones más efectivas, evitando que estos líderes criminales continúen aprovechando zonas fronterizas para evadir la acción de las autoridades.
En ese contexto, el Gobierno también evalúa medidas para fortalecer la articulación operativa en la frontera con Venezuela, considerada un punto sensible por la presencia de grupos armados ilegales y rutas utilizadas para actividades ilícitas.
Alias ‘Chiquito Malo’: el cabecilla del Clan del Golfo requerido por narcotráfico y pedido en extradición
Alias ‘Chiquito Malo’, cuyo nombre es Jobanis de Jesús Ávila Villadiego, es considerado el máximo cabecilla del Clan del Golfo, una de las organizaciones criminales más grandes y peligrosas del país.
Las autoridades colombianas y estadounidenses lo señalan como uno de los principales responsables de dirigir operaciones relacionadas con el tráfico internacional de cocaína, así como de coordinar redes encargadas del transporte, protección y envío de cargamentos hacia Centroamérica y Estados Unidos. De acuerdo con investigaciones judiciales, habría asumido el liderazgo de esa estructura tras la captura y extradición de otros jefes, consolidando su poder dentro del grupo armado.
Su inclusión como objetivo prioritario cobra mayor relevancia luego de que la Corte Suprema de Justicia de Colombiaaprobara su extradición, tras ser requerido por una corte federal de Estados Unidos que lo acusa de delitos asociados al narcotráfico y concierto para delinquir, lo que lo convierte en uno de los criminales más buscados dentro de la cooperación bilateral entre ambos países.
Alias ‘Iván Mordisco’: liderazgo en disidencias y control de rutas del narcotráfico
Alias ‘Iván Mordisco’, identificado como uno de los principales jefes de las disidencias de las Farc, es considerado una pieza clave en la reorganización de estructuras armadas que se apartaron del acuerdo de paz.
Las autoridades lo señalan de liderar operaciones relacionadas con el control de rutas del narcotráfico, expansión territorial y acciones armadas contra la Fuerza Pública, especialmente en regiones estratégicas del país.
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Su capacidad de mando y articulación de frentes ilegales lo ha convertido en uno de los objetivos prioritarios dentro de la ofensiva estatal y ahora también en el marco de la cooperación con Estados Unidos.
Alias ‘Iván Mordisco’: liderazgo en disidencias y control de rutas del narcotráfico
Por su parte, alias ‘Pablito’, uno de los máximos comandantes del Ejército de Liberación Nacional (ELN), es buscado por su presunta responsabilidad en la coordinación de acciones armadas, fortalecimiento de redes logísticas y dirección de estructuras que operan en zonas fronterizas.
Organismos de seguridad lo vinculan con actividades relacionadas con economías ilícitas y el sostenimiento de la capacidad operativa de ese grupo insurgente. Su inclusión dentro de los objetivos estratégicos responde a la intención de debilitar el liderazgo y la estructura de mando de esa organización.
El acercamiento entre Colombia y Estados Unidos, tras la reunión entre Petro y Trump, refleja el interés de ambos gobiernos en mantener una estrategia coordinada frente a las organizaciones armadas ilegales y reducir su capacidad de operación.


