Con agua saliendo de la planta y comunidad reunida, el presidente Gustavo Petro volvió a La Guajira para entregar una nueva desalinizadora que promete cambiar la rutina de cientos de familias.
Desde Yotojoroin, en zona rural de Uribia, el mandatario defendió que garantizar agua limpia es mas que solo una obra de infraestructura, es apostar por la vida de las personas.
“Eso significa más o menos 20.000 personas beneficiadas entre las cuatro. Estamos sumando 152.000 personas beneficiadas ya en este momento, pero debemos llegar a medio millón porque la escasez de agua es alta”, afirmó Gustavo Petro.
La planta, financiada con cerca de 6.800 millones de pesos por la Nación, funciona con tecnología de ósmosis inversa y podrá producir alrededor de 80.000 litros diarios de agua potable. El suministro llegará a más de 5.000 personas en Yotojoroin y en comunidades cercanas como Kapuchichon, Ouispa y Pirrulia.
El Gobierno sostiene que este tipo de proyectos ya se refleja en cifras: las muertes infantiles asociadas a la desnutrición bajaron de 404 en 2022 a 160 en 2025 en el país. En La Guajira, los casos pasaron de 96 a 31, según datos oficiales.
Para las comunidades, el impacto real se medirá con el tiempo. Tener agua tratada todos los días significa menos enfermedades y más tranquilidad, pero también un reto: que las plantas se mantengan operando de forma constante y que la promesa no se quede solo en el acto de entrega.


