La compra de agua en carrotanques se ha convertido en una necesidad diaria para cientos de barrios de la ciudad, mientras persisten las dificultades en el suministro y aumentan las preocupaciones por la temporada seca.
En Santa Marta, conseguir agua potable dejó de ser una simple necesidad básica para convertirse en una carrera constante contra la escasez. En numerosos sectores de la ciudad, los carrotanques se han transformado en la única alternativa para que miles de familias puedan almacenar el líquido necesario para cocinar, bañarse, lavar y realizar las actividades cotidianas.
La situación se ha intensificado en medio de las altas temperaturas que afectan a la capital del Magdalena y la reducción de caudales en las fuentes hídricas que abastecen a la ciudad, panorama que ha generado preocupación entre los habitantes de distintos sectores.
Mientras algunos barrios reciben agua de manera intermitente, otros aseguran pasar varios días sin una sola gota en las tuberías, obligando a sus residentes a destinar parte importante de sus ingresos a la compra de agua transportada en carrotanques.
Los afectados afirman que el costo del servicio representa una carga económica adicional para familias que ya enfrentan dificultades financieras. En muchos casos, el agua adquirida debe ser administrada cuidadosamente para que alcance durante varios días.
Sectores como Pescaito, Los Almendros, Líbano, 20 de Julio, Ciudadela y otros barrios de la ciudad figuran entre las comunidades donde los residentes han manifestado constantes inconformidades por las fallas en el abastecimiento.
Alerta amarilla que pone en jaque a los samarios
La preocupación aumentó luego de que se conociera la declaración de alerta amarilla debido a las condiciones asociadas a la temporada seca y la disminución en los caudales de los ríos que abastecen el sistema de acueducto.
Para muchos samarios, la imagen de carrotanques recorriendo las calles ya no es una situación extraordinaria, sino una escena cotidiana que refleja una problemática histórica que continúa afectando a miles de hogares.
Mientras tanto, las comunidades siguen reclamando soluciones definitivas que permitan garantizar un suministro estable y permanente de agua potable, especialmente en una ciudad que enfrenta cada año los desafíos derivados de las altas temperaturas y los periodos prolongados de sequía.


