Un grave caso de violencia sexual mantiene en alerta a las autoridades en Cundinamarca, luego de que una mujer denunciara haber sido atacada en medio de una ceremonia de yagé.
Los hechos habrían ocurrido en una finca del municipio de San Antonio del Tequendama, donde una mujer de 32 años, identificada como Andrea Alarcón Beltrán, aseguró haber sido víctima de abuso por parte de varias personas tras ingerir una sustancia que le habría generado un estado de indefensión.
Según su relato, había llegado al lugar para concretar la venta de productos naturistas con un hombre con quien ya había tenido contacto previo. La primera visita no presentó irregularidades, lo que le dio confianza para regresar días después, sin imaginar lo que ocurriría.
Ya en el sitio, notó un ambiente extraño. Decenas de personas participaban en una ceremonia en la que, según cuenta, le insistieron en consumir una bebida. Tras ingerir parte del contenido, empezó a sentirse débil, con el cuerpo adormecido y sin capacidad de reaccionar.
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En ese estado de vulnerabilidad, asegura que fue llevada a una habitación, donde comenzaron los abusos. Aunque no podía moverse, afirma que estaba consciente de lo que sucedía a su alrededor. “Sentía todo, pero no podía reaccionar”, relató.
La mujer sostiene que varios hombres ingresaron al lugar y la agredieron sexualmente. Cuando intentó defenderse, habría sido intimidada con un arma blanca y amenazada para que guardara silencio. Incluso, señala que algunas personas presentes minimizaron la situación, atribuyéndola a los efectos de la sustancia consumida.
Horas después, logró recuperar algo de movilidad, ocultó su celular y pidió ayuda a una persona de confianza, quien dio aviso a las autoridades. Posteriormente fue trasladada a un centro asistencial, donde permaneció hospitalizada durante varios días. Exámenes médicos confirmaron signos de violencia sexual.
El caso es investigado por la Fiscalía, mientras la víctima denuncia que no se han producido capturas y que ha recibido amenazas. La situación ha generado indignación y vuelve a poner sobre la mesa la preocupación por hechos de violencia contra las mujeres en contextos de vulnerabilidad.
Las autoridades continúan recopilando pruebas para esclarecer lo ocurrido y dar con los responsables.


