Camilo Esquea Gutiérrez y Santiago Gómez Zúñiga cumplieron su sueño de convertirse en profesionales y, durante su paso por Unimagdalena, desarrollaron una herramienta con IA para apoyar a los docentes en la preparación de sus clases.
Recibir el diploma significó mucho más que terminar una carrera para Camilo y Santiago. Los dos se graduaron de la Licenciatura en Tecnología de la Universidad del Magdalena después de enfrentar las dificultades de la discapacidad visual y encontrar en la educación y la tecnología una forma de seguir avanzando.

Santiago destacó todo el esfuerzo que hubo detrás de este logro y dejó un mensaje para quienes atraviesan situaciones similares: “La discapacidad no es ningún impedimento, mi mensaje es nunca retroceder y rendirse jamás”.
Camilo perdió la visión a los siete años debido a una situación de salud. Aun así, durante su carrera viajaba desde Ciénaga hasta Santa Marta para asistir a sus clases, algunas de ellas hasta las diez de la noche. Ahora espera ejercer su profesión, especializarse y continuar sus estudios hasta llegar a un doctorado.

Junto a Santiago desarrolló un chatbot con inteligencia artificial para profesores, basado en la metodología TPACK, que busca facilitar la planificación de clases y la elección de contenidos, estrategias y recursos digitales.
La iniciativa los llevó a participar en un semillero de investigación, ganar concursos, obtener el aval de RedCOLSI y presentar su propuesta en un evento nacional en Cali.

En este camino también fueron fundamentales sus madres, Astrid Gutiérrez y Diana Zúñiga, quienes acompañaron a sus hijos durante buena parte de su formación universitaria.
Su historia demuestra que la discapacidad visual no tuvo la última palabra: Camilo y Santiago lograron graduarse y convirtieron sus conocimientos en una herramienta tecnológica pensada para transformar la educación.


