Juliana Guerrero dejó su cargo como representante del presidente Gustavo Petro ante el Consejo Superior de la Universidad Popular del Cesar, en medio del escándalo que la rodea por una presunta red de corrupción.
La renuncia fue presentada este lunes, apenas horas después de que se conociera la apertura de las investigaciones. A través de un comunicado, Guerrero explicó que decidió apartarse del cargo para concentrarse en su defensa y evitar que la controversia afecte tanto a la universidad como al Gobierno Nacional.
La polémica estalló luego de que salieran a la luz una serie de conversaciones y otros elementos que, según las denuncias reveladas por la revista Semana, la vincularían, junto con su hermana Verónica Guerrero, a un supuesto esquema para gestionar contratos en entidades del Estado a cambio de millonarias comisiones.
Frente a esos señalamientos, la Fiscalía confirmó que ya inició las primeras labores de policía judicial y trasladó el caso a la Dirección Especializada contra la Corrupción, que será la encargada de determinar si existen méritos para avanzar en el proceso.
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Pese a la investigación, Guerrero insiste en que no ha cometido ninguna irregularidad. La exrepresentante aseguró que nunca ha participado en la gestión de contratos ni ha sostenido reuniones con contratistas o intermediarios para influir en decisiones dentro del Estado.
A este nuevo proceso se suma otro lío judicial que enfrenta la joven por el presunto uso de dos títulos universitarios falsos, caso por el que deberá comparecer nuevamente ante la justicia el próximo 20 de agosto, fecha en la que está prevista la audiencia de acusación.


