La intervención se realizó en 19 pabellones de la cárcel de Bogotá. Además de los dispositivos de comunicación, las autoridades encontraron miles de tarjetas SIM, armas cortopunzantes, sustancias estupefacientes y más de $7 millones en efectivo.
Una verdadera cantidad de elementos prohibidos permanecía dentro de la cárcel La Picota, en Bogotá. Así quedó en evidencia durante un amplio operativo de registro y control que permitió a las autoridades retirar cientos de dispositivos electrónicos, antenas de conexión satelital, drogas y dinero que estaban en poder de personas privadas de la libertad.
La intervención se llevó a cabo en 19 pabellones del establecimiento penitenciario y dejó como resultado la incautación de 582 teléfonos celulares, 3.754 tarjetas SIM, 38 módems y seis antenas de internet satelital Starlink.
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Precisamente, la presencia de estas antenas fue uno de los hallazgos que más llamó la atención, debido a que permiten establecer conexiones a internet mediante una red de satélites. Su presencia dentro de la cárcel abrió interrogantes sobre la manera en que ingresaron y el uso que presuntamente les daban algunos internos.
Pero los equipos tecnológicos no fueron los únicos elementos encontrados durante las requisas. En los registros también fueron halladas 356 armas cortopunzantes, $7.683.000 en efectivo y varias cantidades de sustancias estupefacientes.
El balance del procedimiento incluyó cinco kilogramos de marihuana, 327 gramos de cocaína y cinco gramos de tusi. A esto se sumaron 432 cargadores, 243 auriculares, memorias USB, tarjetas microSD y otros accesorios electrónicos.
El operativo contó con la participación de aproximadamente 400 integrantes de la Policía Nacional y funcionarios del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC), quienes adelantaron las inspecciones en diferentes sectores del penal.
Los resultados fueron divulgados por el presidente Abelardo De la Espriella, quien manifestó que su Gobierno busca impedir que las cárceles continúen siendo utilizadas para coordinar actividades criminales, realizar extorsiones e intimidar a ciudadanos desde el interior de los establecimientos de reclusión.
Ahora, uno de los interrogantes que deja este procedimiento es cómo lograron ingresar tantos teléfonos, tarjetas SIM, antenas satelitales, armas y sustancias prohibidas a uno de los principales centros penitenciarios del país.



