Las víctimas habían sido reportadas como desaparecidas luego de desplazarse a la región de San Martín. Las autoridades avanzan en el esclarecimiento del caso.
Las autoridades de Perú continúan investigando la muerte de Zoila Carolina Castillo Chanduco, de 29 años, y su hijo Eyal Rodrigo Castillo, de 6, diagnosticado con autismo, quienes fueron hallados sin vida días después de haber sido reportados como desaparecidos durante un viaje a la región de San Martín.
Según la información conocida, madre e hijo viajaron para encontrarse con Alexis Alcántara Tellería, de 42 años, un guía turístico y fotógrafo con quien Zoila mantenía contacto desde hacía aproximadamente dos meses a través de redes sociales.
La última comunicación de las víctimas con sus familiares se registró el pasado 15 de mayo cuando se encontraban en la zona de Tocache, distrito de Uchiza. Ante la falta de noticias sobre su paradero, sus allegados reportaron la desaparición a las autoridades.
Las labores de búsqueda permitieron localizar inicialmente el cuerpo del menor en el sector Saraí Bajo Camote, en Uchiza. Días después fue encontrado el cuerpo de su madre a unos 100 metros de distancia. Junto al niño también fue hallado un teléfono celular calcinado, elemento que forma parte de las investigaciones.
Las pesquisas posteriores condujeron a la captura de Alexis Alcántara Tellería en Lima. De acuerdo con fuentes policiales peruanas, el hombre habría confesado su responsabilidad en ambos crímenes durante un interrogatorio.
Entre los elementos que hacen parte del expediente figura una prueba de luminol practicada en la camioneta del investigado. Los peritos detectaron rastros de sangre en el asiento trasero y en la maletera del vehículo, hallazgo que es analizado junto con otras evidencias recolectadas por los investigadores.
Asimismo, las autoridades informaron que encontraron prendas de vestir pertenecientes a Zoila Castillo en un inmueble relacionado con el detenido en Lima. A esto se suman registros de cámaras de seguridad que muestran a Alcántara junto a las víctimas antes de que desaparecieran, situación que habría contradicho algunas de las versiones entregadas inicialmente por el sospechoso.
Otro aspecto que está siendo evaluado por la Fiscalía y la Policía corresponde a denuncias previas por presunta violencia física y psicológica que el investigado habría enfrentado en relaciones anteriores.
Familiares de Zoila también señalaron que varias mujeres se comunicaron con ellos para relatar experiencias similares con Alcántara.
Según esos testimonios, el hombre presuntamente contactaba a jóvenes a través de redes sociales y posteriormente las trasladaba a zonas de la selva peruana, donde ejercería conductas de control sobre ellas.
Las autoridades indicaron que estas versiones podrían ser incorporadas al proceso con el fin de establecer si existía un posible patrón de comportamiento previo.


