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Estos son los municipios donde residen más venezolanos en el Magdalena

por Andrés García Castaño

¿Venezolano?

¡Sí, pero solo estoy trabajando!

Esa es la respuesta temerosa a los ciudadanos de Migración, autoridades de Policía y hasta a funcionarios del ICBF, de miles de ciudadanos venezolanos que residen en Santa Marta, a donde llegaron por un mejor presente que el la escasez y la falta de oportunidades de su país.

Respuesta que muchas veces es acompañada por algunos samarios con un “¡Cuidado que son chamos!” o un simple “no tengo dinero”.

El Magdalena se convirtió según Migración en el décimo departamento con mayor número de ciudadanos venezolanos, siendo Santa Marta la novena capital con más presencia de ciudadanos de esa nacionalidad.

Así fue confirmado por el informe de calidad de vida de ‘Santa Marta cómo vamos’, soportado por la radiografía establecida por Migración y el Ministerio de Relaciones Exteriores.

En Colombia hay 1.748.716 ciudadanos del vecino país, de estos 93.052 venezolanos están viviendo en Magdalena.

De esos casi 100 mil ciudadanos del país que limita al oriente con Colombia que permanecen en territorio departamental, 43.064 viven en Santa Marta, según cifra a corte de marzo.

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Magdalena es el tercer departamento de la región Caribe con mayor número de ciudadanos venezolanos viviendo en su territorio, después de Atlántico y La Guajira.

Mientras tanto Santa Marta ocupa el quinto puesto en ciudades de la región después de Barranquilla, Cartagena, Riohacha y el municipio de Maicao en La Guajira.

Después de Santa Marta, el municipio con mayor número de venezolanos es Ciénaga con 14.063; seguido de Fundación con 7.696; El Banco con 5.806; Plato 2.776; Ariguaní con 2.558.

LOS SEMÁFOROS ESTÁN LLENOS

En cada esquina de las principales avenidas de Santa Marta, preferiblemente en los semáforos, es común ver personas que, bajo el incesante sol, buscan la forma de conseguir para el sustento de sus hogares.

Varios se autodenominan los “guerreros de la calle”, algunos de nacionalidad venezolana, otros provenientes del interior del país, pero todos guardan en común un arma que los hace fuertes, las ganas de salir adelante.

Es usual verlos con bolsas de dulces, algunos con trapos e instrumentos para limpiar vidrios, otros con pelotas y machetes para hacer malabares, todos vestidos con camisas manga largas, con gorras para protegerse del fuerte sol, unos chavitos para la agilidad a la hora de correr a la cebra y al momento de cambiar el semáforo irse a la orilla.

La mayoría hoy estigmatizada por malos comportamientos y agresiones contra algunos ciudadanos y entre ellos mismos, algunos deben lidiar con que las personas los ignoren y hasta algunos sientan desprecio contra ellos.

En las calles de la ciudad, en plena Avenida del Ferrocarril con Avenida de Los Estudiantes, es usual ver a Rodrigo Gómez Lara, un ciudadano venezolano que desde hace más de un año reside en Santa Marta y hace más de 10 meses trabaja en los semáforos.

Rodrigo y su esposa limpian vidrios en los semáforos de Santa Marta. Bajo el sol y sin ningún tipo registro para recibir ayuda del estado en salud o educación para sus tres hijos; sobreviven en un país que les abrió las puertas después que, en el suyo, se quedaron sin nada.

Casi como un equipo de Fórmula Uno, Rodrigo y su mujer Sandra Cristina deben limpiar vidrios de los carros, “los que aceptan, porque algunos odian que nos acerquemos”, luego pasar por cada uno de ellos a pedir las monedas que algunos quieran brindarles.

EL SEMÁFORO ES UN BUEN NEGOCIO

SANTA MARTA AL DÍA habló con el limpiador de vidrios y este manifestó que hay días que logra recoger hasta $70 mil con los que mantiene a su esposa y tres hijos.

“La clave está en ser muy respetuoso y cordial con las personas, una vez limpié todos los vidrios de una camioneta y el conductor me regaló 50 mil pesos”, manifestó que ha logrado sobrevivir con este oficio en un año ya que completa en la capital del Magdalena.

Este venezolano asegura que trabajar en cualquier otro oficio en esta ciudad no es rentable. “Por ser venezolano quieren pagarle a uno cualquier cosa y explotarlo, mientras aquí soy mi propio jefe, en ocasiones mi esposa me apoya con un pañuelo y también limpia o cuida carros y un día logramos producir hasta $100 mil juntos”.

UNOS BUENOS Y OTROS NO TANTO

Según fuentes oficiales, han estado ligadas a conductas delictivas. Medicina Legal recogió la cifra de homicidios donde los ‘venecos’ han resultado como víctimas mortales, 91 de ellos han tenido muertes violentas en tierras magdalenenses.

Del total de asesinatos, 21 fueron perpetrados en la capital, mientras que el resto se registraron en municipios como Ciénaga, Puebloviejo, Zona Bananera, Aracataca, Plato y Guamal.

El informe también precisa que 36 migrantes del vecino país fueron asesinados con armas de fuego, 9 por heridas relacionadas con arma blanca, 17 perecieron en accidentes de tránsito, 6 eran mujeres y 11 hombres.

Asimismo, 4 personas se suicidaron, 3 fueron asesinados en medio de riñas registradas en Santa Marta, 11 casos de muertes por extrañas circunstancias y el mismo número por causas naturales.

Algunas de las víctimas registraban antecedentes judiciales por delitos como porte ilegal de armas de fuego, homicidios, y tráfico de estupefacientes.

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