La gobernadora del Magdalena aseguró que la situación en la Troncal del Caribe escaló a un escenario de intimidación y actos que mantienen atemorizadas a las comunidades y viajeros de la región.
La crisis que mantiene bloqueada la Troncal del Caribe dio un nuevo giro luego de que la gobernadora del Magdalena, Margarita Guerra, afirmara que los hechos registrados en las últimas horas ya no pueden considerarse una protesta social, sino que corresponden a acciones propias de un paro armado.
La mandataria aseguró que la situación se agravó con la presunta intervención de actores armados que habrían intimidado a la población, obligado al cierre de establecimientos comerciales e instalado elementos que incrementaron el temor entre los habitantes y viajeros que permanecen en la zona.
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“Con el alcalde Carlos Pinedo hemos coincidido en que esto dejó de ser una protesta social y pasó a ser un paro armado, una vez llegaron los actores armados y mandaron a cerrar los negocios, instalaron cilindros e intimidaron a la población”, manifestó.
Las declaraciones se producen en medio de una jornada marcada por el cierre de la vía que comunica a Santa Marta con La Guajira, situación que ha dejado afectados a cientos de conductores, transportadores, turistas, campesinos y comunidades indígenas.
La presencia de presuntos cilindros sobre algunos tramos de la carretera, sumada a los reportes de cierres forzados de establecimientos, ha generado un ambiente de incertidumbre en una de las principales arterias viales del Caribe colombiano.
Mientras tanto, las autoridades continúan monitoreando la situación y mantienen activos los espacios de diálogo con líderes de las comunidades rurales, con el objetivo de lograr acuerdos que permitan restablecer la movilidad y garantizar la seguridad de quienes permanecen afectados por la emergencia.


