El arquitecto Erick Del Castillo explicó qué tan expuesta está Santa Marta, reveló que la ciudad se encuentra en una zona de riesgo sísmico intermedio y analizó si sus edificaciones están realmente preparadas para soportar un movimiento de gran magnitud.
Los recientes movimientos sísmicos registrados en varios países de la región, especialmente el terremoto ocurrido en La Guaira, Venezuela, han despertado preocupación entre los habitantes de Santa Marta sobre qué tan vulnerable es la ciudad ante un evento de gran magnitud.
Frente a este panorama, el arquitecto Erick Del Castillo explicó que Santa Marta se encuentra clasificada como una zona de riesgo sísmico intermedio, lo que significa que existe una posibilidad real de que en algún momento se registre un sismo de gran intensidad.
“Existen tres categorías de riesgo: bajo, intermedio y alto. Santa Marta está en el nivel intermedio, lo que significa que la posibilidad de un sismo fuerte es prácticamente de un 50 %”, señaló el experto.
Del Castillo explicó que el comportamiento de las fallas geológicas ubicadas en la Sierra Nevada de Santa Marta y en el sector de La Guajira será determinante para el futuro sísmico de la región.
¿Los edificios resistirían un gran terremoto?
El especialista indicó que la mayoría de las edificaciones construidas desde la entrada en vigencia de las normas de construcción sismo resistente cumplen con estándares diseñados para soportar movimientos telúricos.
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Recordó que estas exigencias fueron fortalecidas tras tragedias como el terremoto de Armenia y el colapso del edificio Space en Medellín, lo que obligó al país a endurecer las normas estructurales.
Sin embargo, aclaró que ningún edificio puede garantizar una protección absoluta, ya que todo dependerá de la intensidad, profundidad y características del terremoto.
El factor que hizo tan devastador el sismo en Venezuela
El arquitecto explicó que el terremoto ocurrido en Venezuela fue especialmente destructivo porque se originó a poca profundidad, lo que provocó una vibración mucho más intensa sobre la superficie.
Además, señaló que gran parte de las edificaciones afectadas estaban construidas sobre suelos con abundante arena y arcilla, condiciones que favorecieron un fenómeno conocido como licuefacción, en el que el terreno pierde estabilidad durante el movimiento sísmico.
“Las cimentaciones quedan prácticamente sin soporte y los edificios terminan colapsando”, explicó.
Aunque pidió evitar el pánico, el experto insistió en que es fundamental que las autoridades continúen fortaleciendo la gestión del riesgo y que la ciudadanía conozca los protocolos de actuación ante una eventual emergencia sísmica.


